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Actualizado: 15 horas 9 min atrás

Anticuerpo monoclonal desarrollado en Italia neutraliza todas las variantes de COVID-19

Mié, 07/21/2021 - 00:06

Los científicos italianos están desarrollando un anticuerpo monoclonal que se reveló eficaz contra todas las cepas del coronavirus en la primera fase de experimentación, informó el diario Il Messaggero.

El anticuerpo «ya superó la primera fase clínica con resultados excelentes contra todas las variantes», comunicó el periódico.

Según explicó Rino Rappuoli, director científico de la empresa GlaxoSmithKline, que está llevando a cabo las pruebas, «nuestro anticuerpo monoclonal neutraliza todas las variantes del virus, se suministra mediante la inyección y no por vía intravenosa (…) y tiene un precio más bajo».

Sin embargo, actualmente el trabajo de los científicos italianos se enfrenta con el problema de la falta de voluntarios para las fases sucesivas.

«El programa prevé que el test se efectúe en 800 personas positivas al coronavirus, pero empezamos a mediados de mayo y hasta ahora hemos reclutado tan solo un centenar», refirió Rappuoli, precisando que los científicos también necesitan más fondos «para tener laboratorios competitivos a nivel internacional».

Los anticuerpos monoclonales son proteínas que el sistema inmunitario utiliza para identificar y neutralizar objetos ajenos, como bacterias o virus.

julio 20/2021 (Sputnik) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

Categorías: Noticias

Una investigación allana el camino hacia el diagnóstico precoz de la neuropatía diabética

Lun, 07/19/2021 - 00:06

Los resultados de una investigación realizada en la Universidad de Cruzeiro do Sul (en São Paulo, Brasil) pueden hacer su aporte al diagnóstico precoz de la neuropatía diabética, un trastorno que se caracteriza por la aparición de lesiones en los nervios periféricos que pueden causar síntomas tales como dolor, hormigueo o pérdida de la sensibilidad, fundamentalmente en los pies y las piernas.

En el estudio referido, el grupo coordinado por el profesor Paulo Barbosa de Freitas Júnior evaluó la fuerza de prensión que efectuaron pacientes diabéticos para sujetar y manipular objetos. Los resultados se compararon con los de personas sanas y con los de portadores de otras enfermedades neurológicas, tales como la esclerosis múltiple, el párkinson y el síndrome del túnel carpiano (el entumecimiento y el hormigueo en la mano y en el brazo causados por la compresión de un nervio en el puño).

Al trabajar en los cálculos en pruebas con voluntarios para saber cuál sería la fuerza ejercida por diabéticos sin diagnóstico de neuropatía, con diagnóstico de neuropatía y personas sanas, Barbosa de Freitas Júnior y su equipo sentaron las bases metodológicas que podrán aplicarse en el desarrollo de un aparato de uso en los consultorios médicos. Esta innovación, en el futuro, ayudará en la obtención de diagnósticos realizados en forma sencilla, rápida y precoz de los síntomas iniciales que indican un cuadro de neuropatía en pacientes diabéticos.

Los análisis se enfocan en la fuerza de prensión que se aplica en el acto de sujetar y manipular objetos y en el margen de seguridad, la fuerza de presión normalizada de acuerdo con el coeficiente de rozamiento entre la piel en contacto con el objeto y la superficie del material manipulado. Le compete al sistema nervioso central efectuar el cálculo de la cantidad de fuerza necesaria para sujetar el objeto, cosa que este aprende a hacer con el correr de los años. “Cada objeto posee una determinada superficie de contacto, que ejerce una fricción con los dedos cuando sujetamos un objeto. Al ser más liso, debemos apretarlo más; cuando es más áspero, podemos apretarlo menos debido al rozamiento”, explica.

Al tener en cuenta la fuerza de prensión y el margen de seguridad, se detecta que las personas con alteraciones neurológicas, tales como la esclerosis múltiple o el párkinson, tienden a apretar más los objetos que los individuos que no padecen dichas alteraciones. Para manipular un objeto, la fuerza que se ejerce es un poco mayor que la fuerza mínima necesaria para mantenerlo en la posición deseada. “Cuando se trata de personas con alteraciones neurológicas, la hipótesis indica que aprietan más los objetos como una estrategia más conservadora. El sistema nervioso detecta la existencia de la alteración neurológica y envía una instrucción para que la mano sujete con mayor fuerza el objeto, en un proceso inconsciente”, comenta.

En las mediciones efectuadas con los voluntarios, se detectó que la cantidad de fuerza que emplean las personas sanas se ubica entre el 100 por cien y el 120 por cien de la fuerza mínima necesaria para sujetar el objeto. Entre las personas con alteraciones neurológicas, ese valor aumenta entre dos veces y media y tres veces.

Barbosa de Freitas Júnior reunió a su equipo para investigar entonces qué sucede en los casos de los diabéticos, que suelen enfrentar problemas neuropáticos en el transcurso de la evolución de la enfermedad. “No había estudios sobre diabéticos que aplicaran el tipo de experimentos que aplicamos en esta investigación”, recuerda.

La hipótesis indicaba que los individuos con diabetes apretarían más los objetos, al igual que quienes padecen el síndrome del túnel carpiano, la esclerosis múltiple o el párkinson. “Descubrimos que es lo contrario: los diabéticos aplican la mitad de la fuerza para sujetar un objeto cuando se los compara con el grupo de control, al hacer la tarea más sencilla, la de la prueba estática, en la cual los voluntarios únicamente tuvieron que sujetar el objeto sin moverlo”, comenta.

Un artículo publicado en el periódico científico Human Movement Science, reúne los principales resultados de esta investigación, que contó con financiación de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo – FAPESP mediante una Ayuda Regular y una Beca de Iniciación a la Investigación Científica.

Para calcular la fuerza

Se realizaron tres tipos de test con 36 voluntarios, de los cuales 24 eran diabéticos, divididos en dos grupos: uno, con 12 voluntarios que habían desarrollado neuropatía y 12 que no tenían neuropatía diagnosticada ni manifestaban síntomas clínicos de la enfermedad. Otros 12 voluntarios sanos conformaron el grupo de control. Antes de las pruebas, se midió la sensibilidad cutánea de cada participante, ya que es a través del tacto que se le envía al sistema nervioso central la información necesaria para que el cerebro efectúe el cálculo de la fuerza necesaria para sujetar y manipular los objetos.

A cada uno de los voluntarios se le solicitó que ejecutara tres tareas utilizando el mismo tipo de objeto instrumentado para efectuar las mediciones de fuerza. En la prueba de retención estática, se instruyó a los voluntarios a sujetar el objeto con la mano dominante como si agarrasen un vaso de agua y, tras escuchar un pitido, diez segundos después del comienzo del intento, deberían abrir los dedos lentamente para soltar el objeto, a los efectos de medir el coeficiente de rozamiento existente entre los dedos y el objeto. En la segunda tarea, debían sujetar el objeto ubicado sobre una mesa, levantarlo alrededor de cinco centímetros, sujetarlo durante diez segundos y ponerlo nuevamente sobre la mesa. La tercera actividad era de oscilación: el voluntario toma el objeto, se lo pone delante del ombligo y lo mueve continuamente subiéndolo y bajándolo aproximadamente 20 centímetros y durante 15 segundos.

En la segunda y en la tercera actividad, los diabéticos y los diabéticos con neuropatía mostraron resultados similares a los de los individuos del grupo de control. En tanto, en la prueba estática, la tarea más sencilla, surgió la sorpresa: los diabéticos y los diabéticos con neuropatías aprietan el objeto aplicando la mitad de la fuerza que aplican los voluntarios del grupo de control.

La explicación para ello no reside propiamente en la pérdida de sensibilidad de la punta de los dedos que acomete a los diabéticos. Para los investigadores del estudio, la cuestión se sitúa en la cantidad y en la calidad de la información táctil enviada desde la punta de los dedos hacia el sistema nervioso central, que no sería la ideal como para que el cerebro efectúe el cálculo y la mano emplee la fuerza correcta para sujetar el objeto fijamente. “Asimismo, existen estudios que muestran que determinadas áreas de la médula espinal y de la parte de la corteza cerebral que reciben y procesan esa información sensorial poseen un volumen menor en los diabéticos que en las personas sanas”, añade.

Los resultados de esta investigación indican que la diabetes no afecta apenas a la parte periférica del cuerpo, provocando la pérdida de sensibilidad en los pies y en los dedos de las manos, por ejemplo, sino que afecta también al sistema nervioso central. “, advierte.

 Un nuevo aparato para el diagnóstico rápido y precoz

La ciencia aún no cuenta con una respuesta definitiva acerca de la causa de la neuropatía en los diabéticos. Una de las hipótesis está relaciona con alteraciones de los vasos sanguíneos y en el metabolismo que provocan la pérdida de la función y la muerte de neuronas. “Con las alteraciones metabólicas, no llega sangre a las terminaciones nerviosas –situadas en la planta de los pies y en los dedos de las manos– y, de este modo, las neuronas se van muriendo”, dice. Con la progresión de la enfermedad, con otras neuronas, tales como las situadas más cerca del tronco, de las rodillas y así sucesivamente, ocurre el mismo proceso de muerte celular.

Ante la falta de respuestas, la prevención sigue siendo el mejor camino, y esta investigación contribuye en tal sentido, según Barbosa de Freitas Júnior. “Nuestros estudios nos aportan la base como para poder desarrollar en el futuro un aparato sencillo que brinde un resultado rápido y que pueda utilizarse en los consultorios médicos”, destaca. Esta investigación ha generado un biomarcador conductual –en este caso, la fuerza de prensión que se aplica en el acto de sujetar un objeto–, con miras a detectar rápidamente alteraciones neurológicas, antes de que aparezcan los síntomas más fuertes de neuropatía. “La idea es contar con un artefacto que les permita a los médicos efectuar la medición del valor de la fuerza mediante una prueba no muy compleja y detectar así si los pacientes exhiben las primeras señales de alteración neurológica”, prosigue.

En la actualidad, el diagnóstico definitivo de la neuropatía se obtiene aplicando un estudio invasivo y doloroso: la electroneuromiografía. Mediante este procedimiento, se inserta una aguja en el brazo del paciente, se le aplica una descarga eléctrica como estímulo y se mide el tiempo de reacción, la llamada velocidad de conducción nerviosa. La propuesta de Barbosa de Freitas Júnior consiste en ofrecer un procedimiento que pueda utilizarse en las consultas de rutina en los consultorios médicos.

El paciente sujetaría un objeto con instrumentos para medir la fuerza que se ejerce en el acto de sujetar un objeto. “Al cabo de 10 ó 15 segundos de prueba, el médico ya contaría con el resultado: el paciente está sujetando con un determinado nivel de fuerza, y el valor que se mide se ubica por debajo del nivel considerado seguro para el acto de sostener ese objeto. Esto puede constituir una señal de la existencia de alguna alteración neurológica derivada de la diabetes”, ejemplifica.

Durante los próximos pasos, Barbosa de Freitas Júnior pretende desarrollar el objeto con sus instrumentos que se empleará en las pruebas, que será más simple que el que se utilizó en las investigaciones. Para ello, debe determinar la mejor combinación entre el peso y el revestimiento del objeto (más áspero o más liso) que muestre la mayor diferencia entre los diabéticos y los no diabéticos. “Debemos contar con diversas combinaciones entre objetos con superficies lisas o ásperas y objetos más livianos y más pesados, evaluar las diferencias existentes entre esas combinaciones y elegir la mejor para su uso en las futuras pruebas”, comenta.

El investigador se encuentra abocado a la búsqueda de asociaciones con hospitales y empresas interesadas en el desarrollo del aparato y de voluntarios para que participen en los próximos estudios.

julio 18/2021 (Dicyt)

Categorías: Noticias

Las zonas urbanas con niveles altos de contaminación del aire, tráfico y ruido pueden incrementar el riesgo de obesidad infantil

Lun, 07/19/2021 - 00:05

Los niños y niñas que viven en zonas urbanas con niveles altos de contaminación del aire, ruido y tráfico podrían tener un mayor riesgo de sufrir obesidad infantil, según un estudio llevado a cabo por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Publicado en la revista Environment International, ha analizado datos de 2 213 niños y niñas de entre 9 y 12 años de la ciudad de Sabadell (Barcelona) que participaban en los proyectos ECHOCAT e INMA. El 40 % de estos niños y niñas presentaba sobrepeso u obesidad.

Los investigadores evaluaron la asociación entre los factores urbanos a los que los niños estuvieron expuestos entre octubre de 2017 y enero de 2019 (contaminación del aire ambiental, espacios verdes, entorno construido, densidad de establecimientos de alimentación no saludable, tráfico rodado y ruido del tráfico rodado), y diferentes parámetros tanto de obesidad infantil (índice de masa corporal o IMC, circunferencia de la cintura y grasa corporal) como de comportamientos relacionados con el peso (consumo de comida rápida y bebidas azucaradas, actividad física, comportamiento sedentario, duración del sueño y bienestar).

Hasta la fecha pocos estudios habían evaluado si el entorno urbano influenciaba los comportamientos de los niños y niñas para así entender mejor la relación entre el entorno urbano y el riesgo de padecer obesidad infantil.

Comprender los mecanismos de esta relación permitirá desarrollar programas de promoción de la salud a nivel comunitario que mejoren los comportamientos en la ciudad. Otro aspecto novedoso de este trabajo es que ha evaluado diferentes exposiciones urbanas de forma conjunta, según el concepto de exposoma o estudio de múltiples factores ambientales simultáneos.

Posibles mecanismos

 «Los niveles más altos de contaminación del aire, tráfico y ruido se asociaron con IMC más altos y con una mayor probabilidad de que el niño o niña sufriera sobrepeso u obesidad», explica Jeroen de Bont, primer autor del estudio e investigador de ISGlobal e IDIAP Jordi Gol.

Aunque todavía se desconocen los mecanismos que podrían explicar esta asociación, el equipo científico plantea diversas hipótesis: la contaminación del aire podría alterar los mecanismos moleculares que originan la obesidad, al inducir inflamación o estrés oxidativo, alteración hormonal y adiposidad visceral, aunque de momento los estudios al respecto se han realizado en ratones. El ruido podría influir en la privación del sueño y aumentar las hormonas del estrés, que están asociadas con el desarrollo físico en la infancia y podrían aumentan el riesgo de sobrepeso.

Estos resultados fueron congruentes con los obtenidos dentro del mismo trabajo al estudiar algunas exposiciones ambientales de forma separada. Se observó, en especial, que la cantidad de establecimientos de alimentación no saludables del entorno se asociaba también a la obesidad infantil, probablemente al favorecer un mayor consumo de comida rápida y una mayor ingesta calórica.

El estudio, sin embargo, no encontró una relación entre el entorno urbano y el nivel de actividad física, comportamiento sedentario y otros comportamientos relacionados con el peso de la población infantil que vivía en él, aun cuando se piensa que podría influir (por ejemplo, si la zona tiene una buena red de transporte público y de instalaciones y comercios cercanos, los desplazamientos tienden a realizarse a pie o en bicicleta, lo que incrementa la actividad física del niño o la niña).

Que el estudio no encontrara una asociación entre estos parámetros podría deberse a que «es difícil saber hasta qué punto la propia obesidad condiciona los comportamientos relacionados con el peso», explica De Bont. Además, la información sobre la actividad física de los niños y niñas se recogió en un cuestionario que no tenía en cuenta dónde se practicaban las actividades. «Pudimos saber si practicaban baloncesto o fútbol, pero no si se movían en bici por zonas verdes de su entorno, por ejemplo».

Por otro lado, «el estatus socioeconómico tiene un papel importante todavía no del todo claro en la asociación entre el entorno urbano y la obesidad infantil», señala Martine Vrijheid, última autora del estudio e investigadora de ISGlobal. En este trabajo, los niños y niñas que vivían en zonas más desfavorecidas de las afueras de la ciudad presentaban más sobrepeso y obesidad aun estando expuestos a niveles más bajos de contaminación del aire, tráfico rodado y ruido, y disponer de más zonas verdes. Se requieren, pues, más estudios para arrojar luz sobre esta cuestión.

julio 18/2021 (Dicyt)

Referencia:

de Bont J., Márquez S., Fernández-Barrés S., Warembourg CH., Koch S., Persavento C., Fochs S., Pey N., de Castro M., Fossati S., Nieuwenhuijsen M.,  Basagaña X., Casas M. , Duarte-Salles T., Vrijheid M.: Urban environment and obesity and weight-related behaviours in primary school children. Environment International. Vol.:155, pág. 106700. 2021. ISSN:0160-4120. Doi: https://doi.org/10.1016/j.envint.2021.106700

Categorías: Noticias

Un análisis de sangre permite seguir la evolución de la infección por coronavirus

Lun, 07/19/2021 - 00:03

Un estudio coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), muestra que durante la infección disminuye el nivel de la proteína ACE2, a la que se une el virus para entrar en las células. El sistema desarrollado por el equipo permite cuantificar esta proteína. así como sus fragmentos que se producen como consecuencia de la interacción con el SARS-COV-2.

Un equipo del CSIC, ha participado en el desarrollo de un método sencillo y eficaz para llevar a cabo el seguimiento de la infección por SARS-CoV-2 mediante un análisis de sangre.

El nuevo trabajo, publicado en la revista FASEB Journal, desarrolla un sistema que permite cuantificar la proteína celular ACE2 — que facilita la entrada del coronavirus en las células —, así como los fragmentos de ACE2 que se producen como consecuencia de la interacción con el virus.

El estudio comprobó que los pacientes con COVID-19 en la fase aguda de la infección tienen niveles significativamente reducidos en la sangre de la proteína completa ACE.

El estudio, llevado a cabo durante la primera ola de la pandemia y liderado por Javier Sáez Valero, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante (IN-CSIC-UMH), comprobó que los pacientes con COVID-19 en la fase aguda de la infección tienen niveles significativamente reducidos en la sangre de la proteína completa ACE2, a la que se une el SARS-CoV-2 para entrar en las células, en comparación con los controles sanos.

Además, en la sangre de estos pacientes están aumentados los niveles de un fragmento de la proteína ACE2 de un peso molecular menor, que se produce como resultado de la interacción con el virus.

Los niveles anómalos de la proteína celular ACE2 y su fragmento, presentes en del plasma, podrían utilizarse como un buen biomarcador de la evolución de la infección por coronavirus

Estos niveles anómalos de la ACE2 y la ACE2 truncada (el fragmento) vuelven a la normalidad después de la recuperación de los pacientes, en un periodo que oscila entre los 58 y 70 días. Esto sugiere que ambas formas de ACE2 presentes en del plasma podrían utilizarse como un buen biomarcador de la evolución de la infección por coronavirus.

Incluso los niveles de la ACE2 truncada sirvieron para discriminar entre los pacientes infectados por el SARS-CoV-2 y los infectados por el virus de la gripe A.

Avances en la COVID mediante el estudio del alzhéimer

“En este trabajo hemos estudiado los niveles del receptor del coronavirus en nuestro organismo, la proteína ACE2. Y hemos podido determinar que existen diferentes formas de la proteína en el plasma, y que parte son fragmentos proteolíticos del receptor ACE2 que se generan al interaccionar con el virus. También se encuentra la proteína completa en el plasma, que da información de cómo están de afectados los tejidos durante la infección”, aclara Sáez Valero.

Aunque la línea de investigación del grupo de Sáez Valero es el alzhéimer, el parecido de la ACE2 con proteínas características de esta enfermedad neurodegenerativa, como la proteína precursora de la beta amiloide (APP), que también puede atravesar la membrana celular, hizo pensar a este experto que quizá ACE2 podría estar presente en el plasma, proporcionando información de su interacción con el coronavirus.

El parecido de la ACE2 con proteínas características de la enfermedad de Alzheimer hizo sirvió de inspiración para pensar que quizá ACE2 podría estar presente en el plasma

“Nuestro acercamiento a esta línea de trabajo y a la posibilidad de que la ACE2 podría ser una proteína importante para indicarnos los cambios que ocurrían durante la infección con covid-19 surge de nuestra línea principal de trabajo, que es el alzhéimer. En esta enfermedad investigamos proteínas, como la APP, que están presentes en el líquido cefalorraquídeo. La APP también es una proteína de membrana que además es procesada por las mismas herramientas moleculares que la ACE2, unas enzimas denominadas secretasas, que la cortan en distintos fragmentos. Esa fue la pista que nos llevó a pensar que con la proteína ACE2 podría ocurrir lo mismo. Y de ahí surgió la idea de investigar esta proteína como posible biomarcador”, explica el investigador.

Participantes en el ensayo

Las muestras y los datos de los pacientes incluidos en este estudio fueron proporcionados por el Biobanco ISABIAL, integrado en la Red Nacional de Biobancos de España y en la Red Valenciana de Biobancos. Se incluyeron 59 pacientes con una prueba de reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa (RT-PCR) positiva para el SARS-CoV-2 en hisopos nasofaríngeos, de ellos 24 eran mujeres y 35 hombres, con una edad media de 64 años).

Todos fueron hospitalizados entre 7 y 9 días después de la aparición de los síntomas. De ellos, 48 pacientes infectados por el SARS-CoV-2 sufrieron una presentación moderada de COVID-19 y 11 se consideraron graves, ya que sufrieron insuficiencia respiratoria que requirió ventilación mecánica invasiva y/o tratamiento en la unidad de cuidados intensivos.

También se analizaron dos grupos adicionales, uno de 17 participantes (9 mujeres y 8 hombres), que incluían personas de 34 a 85 años con neumonía por el virus de la gripe A. El otro grupo estaba formado por 26 controles sin enfermedad (14 mujeres y 12 hombres) con edades entre 34-85 años. Para el grupo de la gripe A las muestras se tomaron también en la fase aguda, antes del tratamiento hospitalario específico.

Las especies de ACE2 en plasma humano se identificaron mediante inmunoprecipitación y western blot, una técnica que permite detectar una proteína específica en una muestra de sangre o tejido donde hay una mezcla compleja de proteínas, a diferencia de la técnica más frecuente (ELISA), que no permite determinar las distintas formas de las proteínas del virus.

Los cambios en las especies de ACE2 truncada y de longitud completa se examinaron también en muestras de suero de ratones humanizados inoculados con una dosis letal de SARS-CoV-2. Estos ratones humanizados llevan el gen humano que produce la proteína ACE2, lo que permite la infección por el SARS-CoV-2, que no se produce de manera natural por falta de reconocimiento del ACE2 murino por el virus.

El siguiente paso será investigar qué ocurre con estas proteínas en las personas asintomáticas con PCR positiva y en personas vacunadas.

Las alteraciones de las formas de ACE2 presentes en el plasma tras la infección por el SARS-CoV-2 observadas en este estudio justifican, según los investigadores, que se siga investigando su utilidad como biomarcadores del proceso de la enfermedad y es probable que también para evaluar la eficacia de la vacunación. El siguiente paso será investigar qué ocurre con estas proteínas en las personas asintomáticas con PCR positiva y en personas vacunadas.

julio 18/2021 (SINC)

Referencia:

Sáez Valero J., et al. “Plasma ACE2 species are differentially altered in COVID-19 patients”. The Faseb Journal (2021)

Categorías: Noticias

Matemáticas para mejorar el tratamiento de la degeneración macular

Lun, 07/19/2021 - 00:01

Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid han creado una simulación matemática que recrea el avance de la degeneración macular asociada a la edad, una de las principales causas de ceguera. Este modelo se puede utilizar para conocer mejor cómo se origina la enfermedad y evaluar cuáles son los tratamientos más efectivos.

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad degenerativa de la mácula, la zona central de la retina. Actualmente no tiene cura y se caracteriza por una pérdida gradual de la visión central, siendo la primera causa de ceguera en mayores de 65 años en los países desarrollados.

En España se calcula que la DMAE afecta a unas 800 000 personas. A nivel mundial, habría cerca de 196 millones de personas afectadas y se estima que ascenderán a 288 millones en el año 2040.

Existen dos tipos de DMAE: la fase seca o atrófica, que suele ser la inicial y la más habitual, que avanza de forma lenta y progresiva; y la fase aguda, denominada como húmeda o exudativa, que resulta menos frecuente, pero que tiene un peor pronóstico a nivel visual.

Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid han creado una simulación matemática que recrea el avance de la degeneración macular asociada a la edad, lo que puede ayudar a comprender mejor su origen y evolución

En esta última se produce una angiogénesis bajo la retina, un crecimiento anómalo de vasos sanguíneos muy frágiles que pueden perder líquido y sangrar, lo que puede causar la destrucción de las células fotorreceptoras necesarias para la visión.

En este contexto, científicos de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han creado una simulación de un modelo computacional de esa angiogénesis (la propagación de capilares sanguíneos), teniendo en cuenta cómo se produce en el ojo. El estudio se publica en la revista Biomedicines.

“En este caso lo que ocurre es que, con la edad, una barrera (que se llama la membrana de Bruch) que separa los vasos capilares de la parte interna de la retina se hace menos permeable y, por tanto, no llega el oxígeno ni los nutrientes suficientes a los fotorreceptores”, explica el coautor Luis L. Bonilla, del Instituto Universitario sobre Modelización y Simulación en Fluido dinámica, Nano ciencia y Matemática Industrial «Gregorio Millán Barbany» de la UC3M.

Entonces, continúa–, estos emiten una señal (que se llama factor de crecimiento) que se difunde, pasa a donde están los vasos sanguíneos y provoca que aparezca esta angiogénesis, que es lo que genera la enfermedad”.

Modelo para entender mejor la enfermedad

En la práctica se conoce relativamente poco sobre la evolución y aparición de esta enfermedad y los investigadores esperan que con este modelado matemático puedan entender mejor cómo se genera esta enfermedad, cuánto tiempo tarda en progresar y si hay alguna manera de frenarla con las terapias que se conocen hoy en día.

“El modelo tiene varios parámetros que caracterizan el avance de la enfermedad. Uno puede cambiarlos y predecir cómo se va a desarrollar la enfermedad según tenga unos valores u otros, por lo que se puede utilizar para controlar cómo se produce el proceso”, explica Bonilla.

Los resultados sugieren que las terapias basadas en disminuir los factores de crecimiento y las proteínas cruciales para la angiogénesis pueden frenar temporalmente la enfermedad, mientras que las que mejoran la adhesión celular podrían ser más efectivas a largo plazo

Las simulaciones numéricas del modelo sugieren que las terapias basadas en disminuir los factores de crecimiento y las proteínas cruciales para la angiogénesis pueden frenar temporalmente la enfermedad, mientras que otras terapias basadas en mejorar la adhesión celular podrían ser más efectivas a largo plazo.

Además, este modelo se podría utilizar para investigar otras enfermedades de la retina, indican los científicos, como puede ser la retinopatía diabética o la asociada a la prematuridad de bebés, dado que en esos casos estas enfermedades se producen también por un crecimiento anómalo de vasos sanguíneos.

 julio 17/2021 (SINC)

Referencia:

Vega R., Carretero M., Bonilla L.L.: “Anomalous Angiogenesis in Retina”. Biomedicines, 2021.

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Comienza en septiembre vacunación anti COVID-19 para niños en Cuba

Dom, 07/18/2021 - 00:06

Autoridades cubanas aseguraron que en septiembre del año en curso empieza el proceso de vacunación de la población pediátrica contra la COVID-19 en el país caribeño, informó la prensa local.

De hecho, ya comenzaron los ensayos clínicos en ese segmento que abarca las edades comprendidas entre tres y 18 años.

Soberana-Pediatría es el primer estudio autorizado en la nación antillana para menores de tres a 18 años.

Cuenta con una muestra de 350 infantes y adolescentes voluntarios a los cuales se les administrará un esquema vacunatorio heterólogo de 0-28 y 56 días, con dos dosis de los candidatos Soberana 02 y una de Soberana Plus, ambos desarrollados por el Instituto Finlay de Vacunas y que demostró un 91,2 por ciento de eficacia.

Ya los primeros 25 adolescentes incluidos en el análisis recibieron su segunda dosis de Soberana 02.

La muestra se divide en dos grupos: el primero integrado por adolescentes de 12 a 18 y el segundo de niños de tres a 11.

El ensayo tiene como objetivos evaluar la seguridad, reactogenicidad e inmunogenicidad de dichos candidatos.

En tanto, un ensayo clínico pediátrico con la vacuna anti COVID-19 Abdala inicia en la provincia cubana de Camagüey, participarán en dos fases cerca de 600 niños y adolescentes de ese territorio.

La doctora Sonia Resik, investigadora principal de los estudios con ese inmunizador en el país, precisó que en este ensayo –nombrado Ismaelillo– será evaluada la seguridad e inmunogenicidad del producto.

Los resultados –precisa el diario Granma citando a Resik- se darán a conocer en octubre y sentarán las bases para extender luego su aplicación a toda la población infantil de la nación.

«En su Fase I, el estudio fue concebido en dos etapas: una primera, que comprenderá a adolescentes entre 12 y 18 años de edad, seleccionados según los criterios de inclusión, que estén aptos física y mentalmente, y cuenten con el consentimiento de los padres y el asentimiento de los menores», puntualizó Resik.

«Tan pronto se cuente con los primeros datos de seguridad y con la aprobación de la autoridad regulatoria, se pasaría a la semana siguiente a la segunda etapa de la Fase I, que incluirá a un estrato de niños más pequeños, entre tres y 11 años de edad», agregó la experta.

Similar proceder se seguirá luego para enfrentar la Fase II, que permitirá ampliar la muestra a 592 niños y adolescentes, adelantó la especialista.

julio 15/2021 (Prensa Latina) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

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La mortalidad de los indígenas de California tras la colonización española fue similar a la de una epidemia

Dom, 07/18/2021 - 00:02

Una investigación explora el impacto de las misiones europeas en los nativos de California central, con más de 30 000 registros históricos y bioarqueológicos que van desde el 3050 a.C. hasta 1870 d.C. La violencia, esclavitud e inseguridad alimentaria aumentaron la vulnerabilidad de la población local a enfermedades.

La comunidad nativa de América experimentó un descenso poblacional drástico con la llegada de los colonizadores europeos. Aunque la literatura científica apunta a que fue uno de los colapsos demográficos más notables de la historia humana, existe incertidumbre sobre la magnitud y la duración de estos eventos, especialmente en la región al oeste de la cordillera de Sierra Nevada, lo que hoy se conoce como California central.

Ahora, una investigación publicada en PNAS, apunta a que la mortalidad en las poblaciones indígenas de California central durante el periodo de contacto con las misiones españolas fue similar a la de aquellas poblaciones que experimentaban una epidemia.

Según los autores, los colonizadores ejercieron una “disrupción social extrema” con violencia, esclavizaciones, hambrunas, inseguridad alimentaria, expropiaciones y desplazamientos forzosos que provocó que la población indígena fuese más vulnerable a enfermedades, al tiempo que aumentaba la mortalidad como consecuencia de estas prácticas.

Para determinar el impacto de las enfermedades en las Américas antes y después de 1769, los autores exploraron 10 256 registros de huesos y 23 459 expedientes funerarios históricos creados por las misiones españolas, con datos comprendidos entre el 3050 antes de Cristo y el año 1870 de la era actual.

Brian Codding, investigador de Antropología de la Universidad de Utah (Estados Unidos) y uno de los autores del estudio, detalla a SINC que la investigación emplea modelos demográficos que les permiten comparar y estimar la media de edad de poblaciones en su fallecimiento. «Encontramos que la edad media de las muertes durante el periodo posterior al asentamiento de las misiones españolas se asemeja a las edades de fallecimiento registradas en aquellos grupos que estaban sufriendo una plaga», concreta.

Este patrón de mortalidad comenzó sobre el año 1770 y duró hasta el 1800, periodo en el que la población nativa mantuvo un contacto continuado con los exploradores procedentes de España

Los resultados de esta investigación muestran que este cambio en el patrón de la mortalidad comenzó sobre el año 1770 y duró hasta el 1800. En ese periodo, la población indígena pudo mantener un contacto continuado con exploradores procedentes de España, que establecieron asentamientos permanentes y misiones colonizadoras en California central.

Asimismo, los registros históricos a los que ha tenido acceso el trabajo muestran que hubo muchas más muertes de mujeres (unas 13 166) que de hombres (cifradas en 10 293). No obstante, los autores aclaran que no se ha podido determinar el sexo de gran parte de los registros esqueléticos, por lo que no han evaluado este patrón en concreto.

«No hemos estudiado los registros históricos cuidadosamente para desarrollar cualquier hipótesis, aunque es posible que examinemos esto en el futuro», comenta a SINC el investigador principal Terry Jones, del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Politécnica Estatal de California.

Sin indicios de “rebote” de flora y fauna

La investigación no ha encontrado indicios que sustenten el “rebote” de flora y fauna local tras el descenso poblacional de los indígenas a partir de 1492.

Una hipótesis planteada por algunas investigaciones que estudian el impacto de la colonización, en California sugieren que el descenso poblacional de los indígenas a partir de 1492 está vinculado con un aumento de los animales de caza autóctonos y la flora local. Este efecto se denomina el “rebote” de la flora y la fauna nativa.

En este sentido, la investigación de Jones y su equipo no ha encontrado indicios que sustenten este “rebote” tras el asentamiento de los colonos españoles. “En lugar de este fenómeno, nuestros hallazgos sugieren que entre 1770 y 1850 se produjo un periodo de caos ecológico, con múltiples fuerzas a gran escala en juego, incluyendo la despoblación de los nativos y el intento de genocidio cultural asociado a la invasión colonial”, concluyen los autores.

julio 17/2021 (SINC)

Referencia:

Jones T.L., et al. «Historic and bioarchaeological evidence supports late onset of post-Columbian epidemics in Native California”. PNAS (2021). DOI: https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.2024802118

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Una dosis de la vacuna Sputnik V desencadena fuertes respuestas de anticuerpos, según un estudio

Sab, 07/17/2021 - 00:05

Una sola dosis de la vacuna rusa Sputnik V puede provocar respuestas significativas de anticuerpos contra el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, según un estudio publicado esta semana en la revista científica Cell Reports Medicine.

«Debido al limitado suministro de vacunas y a la desigual distribución de las mismas en muchas regiones del mundo, las autoridades sanitarias necesitan urgentemente datos sobre la respuesta inmunitaria a las vacunas para optimizar las estrategias de vacunación», afirma la autora principal, Andrea Gamarnik, de la Fundación Instituto Leloir-CONICET de Buenos Aires (Argentina).

Investigaciones anteriores han demostrado que dos dosis de Sputnik V tienen una eficacia del 92 por ciento contra la COVID-19. Una cuestión importante era si una sola dosis lograría un mayor beneficio para la salud pública que dos dosis al permitir la protección de una población más amplia con mayor rapidez.

Los datos de otras vacunas apoyan el enfoque de una sola dosis. La vacuna de AstraZeneca muestra una eficacia del 76 por ciento después de una sola dosis, y las vacunas de Moderna y Pfizer pueden inducir una inmunidad suficiente en individuos previamente infectados después de una dosis, sin beneficio aparente de una dosis adicional.

En este nuevo trabajo, los investigadores compararon los efectos de una y dos inyecciones de Sputnik V en las respuestas de anticuerpos específicos del SARS-CoV-2 en 289 trabajadores sanitarios de Argentina. Tres semanas después de la segunda dosis, todos los voluntarios sin infección previa generaron anticuerpos de inmunoglobulina G (IgG) específicos del virus, el tipo de anticuerpo más común que se encuentra en la sangre.

Pero incluso a las tres semanas de recibir la primera dosis, el 94 por ciento de estos participantes desarrollaron anticuerpos IgG contra el virus y el 90 por ciento mostraron evidencias de anticuerpos neutralizantes, que interfieren en la capacidad de los virus para infectar las células.

Otros resultados mostraron que los niveles de anticuerpos IgG y neutralizantes en los participantes previamente infectados eran significativamente más altos después de una dosis que los de los voluntarios totalmente vacunados sin antecedentes de infección. Una segunda dosis no aumentó la producción de anticuerpos neutralizantes en los voluntarios previamente infectados.

«Esto pone de manifiesto la sólida respuesta a la vacunación de los individuos previamente infectados, lo que sugiere que la inmunidad adquirida de forma natural podría aumentar lo suficiente con una sola dosis, de acuerdo con estudios recientes que utilizan vacunas de ARNm», afirma Gamarnik.

En cualquier caso, los autores puntualizan que se necesitan más estudios para evaluar la duración de la respuesta inmunitaria y la relación entre los niveles de anticuerpos y la protección de la vacuna contra la COVID-19.

julio 15/2021 (Europa Press) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

Referencia:

Rossi A.H., Ojeda D.S., Varese A., Sánchez L., González López Ledesma M., Mazzitelli I., Álvarez Juliá A., Oviedo Rouco S., Pallarés M., Costa Navarrom G.S., Rasetto N., Corina I. García C.I., WenkerSh., Ramis D.L.Y., Bialer M.G., de Leone M.J., Hernando E., Sosa S., Bianchimano L., Rios A., Treffinger Cienfuegos M.S., Julio J. Caramelo J..J., Longueira Y., Laufer N., Álvarez D., Carradori J., Pedrozza D., Alejandra Rima A., Cecilia Echegoyen C., Ercole R., Gelpi P., Marchetti S., Martín Zubieta M, Docena G., Kreplak N., Marcelo Yanovsky M., Geffner J., Pifano M.,  Gamarnik A.V.: Sputnik V Vaccine Elicits Seroconversion and Neutralizing Capacity to SARS CoV-2 after a Single Dose, Cell Reports Medicine,2021, 100359, ISSN 2666-3791, https://doi.org/10.1016/j.xcrm.2021.100359.

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Efectos del tramadol, un potente analgésico, en el rendimiento deportivo y cognitivo

Sab, 07/17/2021 - 00:04

Investigadores de la Universidad de Granada publican ensayo clínico aleatorizado sobre los efectos del tramadol, un medicamento analgésico, en el rendimiento deportivo y cognitivo. Este medicamento ha estado bajo el foco mediático, ya que varios ciclistas y personal de equipos han informado de su uso frecuente dentro del pelotón ciclista. Entre sus efectos secundarios destacan la somnolencia y reducción en la capacidad de concentración o reacción ante estímulos. Los resultados no son conclusivos.

El tramadol es un medicamento que pertenece a la familia de analgésicos opioides, que se prescribe principalmente para tratar dolores severos, como dolor de espalda o postoperatorio.

Aunque no es considerado como una sustancia dopante por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), este medicamento ha estado bajo el foco mediático, ya que varios ciclistas y personal de equipos han informado de su uso frecuente dentro del pelotón ciclista para reducir la sensación de dolor, a pesar de sus efectos secundarios frecuentes.

Entre esos efectos secundarios destacan la somnolencia y reducción en la capacidad de concentración o reacción ante estímulos, que podrían ser la causa de numerosas caídas dentro del pelotón ciclistas. No obstante, estos rumores se basan en meras especulaciones, y hasta la fecha no había evidencias sobre su efecto en el rendimiento deportivo y cognitivo.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Granada (UGR), con la financiación de la AMA y la supervisión de la Agencia Española del Medicamento, ha supuesto la primera evidencia científica al respecto para intentar esclarecer toda la controversia en torno a esta sustancia.

El tramadol es un medicamento que pertenece a la familia de analgésicos opioides, prescrito principalmente para tratar dolores severos.

El trabajo, que recientemente ha sido publicado en el Journal of Science and Medicine in Sport, se utiliza un procedimiento de doble ciego (se compararon los efectos del tramadol con los de un placebo, en un mismo grupo de participantes).

Los resultados de un primer estudio muestran un incremento del rendimiento físico (~5%) bajo los efectos del tramadol, frente a aquellos que tomaron un placebo.

Sin embargo, ese resultado no se replica en un segundo experimento donde los participantes (un grupo distinto al experimento 1) realizaron la tarea físico junto con una tarea cognitiva (responder a estímulos infrecuentes que se presentan entre una serie de estímulos frecuentes a los que no tienen que responder). A nivel cerebral, en el segundo experimento, encontraron un efecto del tramadol relacionado con el procesamiento de los estímulos.

Necesarios más estudios

Los investigadores de la UGR afirman que aún no están en disposición de hacer una recomendación a la AMA. “Los resultados del estudio no son conclusivos, así que hay que ser muy cautos a la hora de afirmar que el tramador mejora el rendimiento deportivo o que tenga un efecto sobre el procesamiento de estímulos. Se trata del primer estudio de este tipo, por lo que se necesita más investigación para corroborar si el consumo de tramadol conlleva algún tipo de efecto en cuanto al rendimiento deportivo y cognitivo”, apunta uno de los autores del trabajo, Darías Holgado Nuñez, del departamento de Educación Física y Deportiva y del Centro de Investigación, Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC).

El tramadol no está incluido en la lista de sustancias dopantes de la AMA, pero sí está incluida en la lista de sustancias en monitorización (sustancias que son estudiadas para detectar posibles abusos). En breve, los investigadores de la UGR iniciarán un nuevo estudio relacionado con esta interesante línea de investigación.

julio 15/2021 (SINC)

Referencia bibliográfica:

Holgado, D., Zandonai, T., Zabala, M., Hopker, J.,Perakakis, P., Luque-Casado, A.,Ciria, L, Guerra-Hernández, E. and Sanabria, D. (2017). Tramadol effects on physical performance and sustained attention during a 20-min indoor cycling time-trial: A randomised controlled trial. Journal of Science and Medicine in Sport. https://doi.org/10.1016/j.jsams.2017.10.032

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Cuando creíamos que ya lo sabíamos todo de nuestro genoma

Vier, 07/16/2021 - 00:03

Un consorcio internacional acaba de ampliar en 200 millones de letras lo que sabíamos del genoma humano, que incluyen por lo menos 115 nuevos genes que desconocíamos.

En febrero se cumplieron 20 años de la publicación del primer borrador del genoma humano, aparecido simultáneamente en las revistas Nature y Science, que daban cuenta de los resultados del proyecto público y privado, respectivamente. Dos años después, en abril de 2003, con motivo de la celebración del cincuentenario de la publicación de la estructura del ADN, determinada por Watson y Crick, se completó el borrador y se publicó en Nature la versión del genoma que hemos venido usando hasta ahora, con sucesivas actualizaciones, la última de las cuales, está fechada en diciembre de 2013.

Esencialmente, desde entonces, dejando a un lado los genomas propios de cada grupo poblacional que muchos países han ido construyendo para analizar y filtrar mejor sus proyectos de secuenciación masiva, lo cierto es que hemos venido usando un mismo genoma humano como referencia, entendiendo por tal un conjunto de secuencias genéticas de ADN que incluyen las que corresponden a los 22 cromosomas autosómicos (del 1 al 22), los cromosomas sexuales X e Y, y el ADN mitocondrial.

Genoma de referencia

El genoma humano actual de referencia, que se usa para comparar con cualquier otra secuencia de genomas humanos, sean con objetivos diagnósticos o de investigación, es el identificado como GRCh38.p13, y contiene exactamente 3 096 649 726 pares de bases y 20 442 genes codificantes, como puede comprobarse en el portal europeo de genomas ENSEMBL, cifras que solemos simplificar hablando de alrededor de 3 000 millones de pares de bases para el tamaño de nuestro genoma, y de unos 20 000 para el número de genes que tiene la especie humana.

¿Quiere esto decir que tenemos todo el genoma humano resuelto, sin indeterminaciones ni incertidumbres, sin huecos ni agujeros que todavía estén por completar, sin secuencias desconocidas por asignar a algún cromosoma?

Pues me temo que no. Sabemos poco o nada de un 8 % de nuestro genoma, que o bien no logramos secuenciar, o no logramos ensamblar correctamente, o ninguna de las dos cosas. Hay muchas zonas repetitivas, difíciles de secuenciar y ensamblar (como intentar resolver las zonas uniformes de cielo azul de un puzzle, pues todas se parecen y cuesta mucho identificar qué pieza va en cada lugar).

Muchas veces, el número de unidades que las forman está todavía por definir (sabiendo además que el número de repeticiones puede cambiar entre individuos). La secuenciación por el método de Sanger (con lecturas de hasta 800 a 1 000 nucleótidos), que fue la que inicialmente se usó para la secuenciación del genoma humano, y la secuenciación masiva a través de millones de pequeños fragmentos de ADN (de 100 a 200 nucleótidos de longitud), que deben ser ensamblados mediante algoritmos bioinformáticos, deja muchos espacios y huecos que quedan por definir, y que, por limitaciones de estas aproximaciones metodológicas ha costado poder resolver, y en algunos casos todavía no se han resuelto.

En este sentido, al consultar el portal de genomas estadounidense NCBI, puede comprobarse que el genoma humano actual de referencia contiene más de 183 millones de pares de bases que no hemos podido asignar todavía a ningún cromosoma.

Nuevas tecnologías de secuenciación

Un consorcio de investigadores acaba de depositar un manuscrito en bioRxiv, pendiente de revisión y publicación en alguna revista científica, en el que informan de la secuenciación del genoma de una línea celular humana casi homocigota (las dos copias de cada gen son idénticas) usando las nuevas tecnologías de secuenciación PacBio y NanoPore, que permiten la obtención de secuencias de ADN mucho más largas, desde unas pocas decenas de miles de nucleótidos (<20,000) con PacBio, hasta más de un millón de nucleótidos, con NanoPore, pero con un porcentaje de error muy alto, hasta del 15 % (aunque una última versión de PacBio HiFi parece anunciar un porcentaje de error del 0,1 %).

Esta iniciativa de secuenciación de “un” genoma humano, como indica el artículo en versión ‘preprint’, (no de “el” genoma humano) ofrece casi 200 millones de pares de bases nuevos, con más de 2 000 supuestos nuevos genes, de los que 115 podrían codificar nuevas proteínas

Como referencia, la secuenciación por Sanger, la más antigua y la más fiable, tiene un porcentaje de error de alrededor del 0,001 %, mientras que la secuenciación masiva actual (NGS), según los métodos, tiene un error del 0,1-1 %. Por eso todos los diagnósticos genéticos basados en métodos de secuenciación masiva deben confirmarse y validarse mediante la técnica de Sanger antes de ser comunicados a los pacientes.

Este consorcio, denominado Telomere to Telomere (T2T) “de cabo a rabo”, diríamos aquí, formado por numerosos investigadores de hasta treinta instituciones implicadas, ha logrado completar la secuenciación del genoma de las células humanas CHM13, incluidas las regiones centroméricas (centrales) y las subtelómericas (de los extremos) de los brazos cortos de los cromosomas acrocéntricos, que hasta ahora se resistían a los algoritmos de ensamblado.

Esta iniciativa de secuenciación de “un” genoma humano (el de estas células), como indican los autores en el título de su manuscrito (no de “el” genoma humano) ofrece casi 200 millones de pares de bases nuevos, con más de 2 000 supuestos nuevos genes, de los cuales 115 parecen codificar nuevas proteínas.

Las líneas celulares CHM (mola hidatiforme completa, por sus siglas en inglés) derivan de enfermedades placentarias, una complicación poco frecuente del embarazo que produce gestaciones de pseudo embriones monoparentales, que en origen suelen ser haploides, porque han perdido el genoma de uno de los progenitores (normalmente el masculino) y acaban duplicando el genoma que les queda, lo cual facilita su secuenciación posterior. Si secuenciamos una persona cualquiera, dado que de cada gen tenemos dos copias, una heredada de nuestro padre y otra de nuestra madre, que no tienen por qué ser idénticas, la secuencia resultante será compleja, pues para muchas posiciones del genoma no tendremos una solo letra sino dos diferentes.

Falta el cromosoma Y

Lo primero que hay que destacar es que la secuenciación de este genoma no contiene el cromosoma Y, puesto que las células CHM13 son 46XX. Ya están trabajando en ello e intentarán la secuenciación completa, con técnicas similares, de otras líneas celulares que sí hayan retenido el cromosoma Y.

Los autores proponen que este nuevo genoma humano, más completo que el actual, sea la nueva referencia. Esto puede ser complicado. Primero porque falta el cromosoma Y. Y después porque para que esta propuesta funcione debería ser adoptada solidaria y universalmente por toda la comunidad científica. Algo que creo todavía tardará en ocurrir.

Esta nueva versión de un genoma humano puede servir para descubrir mejor las mutaciones y analizar las diferencias genéticas existentes entre los seres humanos, y su impacto en la salud y la enfermedad.

Sin embargo, es cierto que este nuevo genoma humano puede ayudar a interpretar, alinear y anotar muchos fragmentos cortos de ADN derivados de la secuenciación masiva que hasta ahora no encontraban donde encajar en el genoma habitualmente usado de referencia. Y puede que resuelva la existencia de mutaciones en pacientes en los que el aparente análisis de su «genoma completo» no había dado resultados hasta ahora, cuando quizás, su mutación se ocultaba en ese 8 % del cual desconocíamos su existencia.

No hay un genoma humano sino muchos, tantos como personas. Todos compartimos aproximadamente el 99,9 % del ADN, y por lo tanto nos diferenciamos en apenas un 0.1 %, que corresponde a unos tres millones de pares de bases.

Tres millones de letras que nos hacen afortunadamente diferentes, entre las cuales pueden aparecer algunos errores que causen alguna enfermedad. Ser capaz de diagnosticar estas mutaciones es esencial para diseñar terapias o anticipar tratamientos que alivien o curen esa enfermedad. Por eso, bienvenida sea esta nueva versión de un genoma humano que puede servir para descubrir mejor esas mutaciones y analizar las diferencias genéticas existentes entre los seres humanos, y su impacto en la salud y la enfermedad.

Lluís Montoliu, es investigador científico del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Raras (CIBERER-ISCIII). Además, es presidente del Comité de Ética del CSIC.

julio 15/2021 (Sinc)

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Vacuna de Johnson & Johnson , «aumenta riesgo» de rara enfermedad del sistema nervioso

Jue, 07/15/2021 - 00:02

La agencia que regula los medicamentos en Estados Unidos (FDA) actualizó recientemente sus advertencias sobre la vacuna anti COVID de Johnson & Johnson para incluir información sobre un «aumento del riesgo» de contraer el síndrome de Guillain-Barré (GBS).

Basándose en, un sistema de monitoreo federal sobre la seguridad de las vacunas, la FDA identificó 100 casos del poco frecuente trastorno neurológico tras la inyección de 12,5 millones de dosis. De ellos, 95 fueron graves y requirieron hospitalización. Hubo una muerte reportada.

La noticia representa un nuevo golpe al inmunizante de J&J, que recibió autorización de uso de emergencia en febrero, pero que tiene un papel menor en la campaña de vacunación de Estados Unidos contra la COVID-19.

El GBS es un trastorno neurológico en el que el sistema inmunológico del cuerpo daña las células nerviosas, provocando debilidad muscular o, en los casos más graves, parálisis.

Afecta a un estimado de 3 000 a 6 000 personas cada año en Estados Unidos, y la mayoría se recupera.

Casos de este trastorno se observaron tras la administración de ciertas vacunas, incluidas las que previenen la gripe estacional y el herpes zóster.

La vacuna de J&J sufrió graves problemas de producción y una planta de Baltimore responsable de su fabricación permaneció cerrada durante tres meses debido a problemas de contaminación.

Asimismo, el inmunizante estuvo sujeto a una pausa de seguridad en abril tras identificarse un mayor riesgo de una rara forma de coagulación, principalmente en mujeres jóvenes.

La suspensión se levantó tras determinarse que el peligro era remoto y que los beneficios superaban con creces los riesgos, pero el episodio dejó una caída duradera en la demanda.

julio 13/2021 (AFP) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

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Simulan una membrana de hidrogel para encapsular nanopartículas con fármacos y dirigirlas dentro del organismo

Mié, 07/14/2021 - 00:01

Un equipo de investigación internacional compuesto por científicos de la Universidad de Málaga, el Instituto Jožef Stefan (Eslovenia), la Universidad de Freiburg (Alemania) y el Instituto Coreano de Estudios Avanzados (Corea del Sur) ha simulado una membrana de hidrogel para encapsular nanopartículas con fármacos y dirigirlas dentro del organismo.

Para diseñar este material, los expertos probaron distintas combinaciones de átomos y moléculas hasta encontrar una composición química que les permitiera controlar, a través de los cambios de temperatura, la permeabilidad de la membrana. Esto es, la capacidad del material para abrir y cerrar sus poros, permitiendo así la salida de la medicación que contiene sin dañar zonas sanas. Los resultados aportan una base teórica para el futuro desarrollo de este recubrimiento.

El material que han simulado los investigadores tendría la misma función que la membrana del huevo de un anfibio, que contiene una masa gelatinosa y al embrión. En el caso del hidrogel diseñado por este equipo de investigación, la membrana funcionaría como una cápsula que contiene medicación y una nanopartícula. Esta última, al ser metálica, puede dirigirse a través de un sistema de imanes a zonas específicas del organismo. Una vez allí, se aplicaría calor para que la membrana abriera sus poros y liberara así los fármacos que contiene.

La simulación mediante programas informáticos permite a los investigadores recrear cómo actuaría la membrana que han diseñado átomo a átomo, en el interior del organismo bajo circunstancias como los cambios de temperatura. De este modo, los expertos analizan el material en detalle y obtienen información sobre cómo funcionaría en situaciones reales.

Polímeros y agua

El funcionamiento de estas nanopartículas se detalla en el estudio titulado How the shape and chemistry of molecular penetrants control responsive hydrogel permeability y publicado por ACS Nano, donde los científicos explican que estudiaron cómo controlar las reacciones químicas que ocurren dentro de los hidrogeles. “En concreto, intentamos diseñarlo con las mismas funciones que las enzimas artificiales. Estas emulan la actividad de las naturales y, una vez aplicadas a ciertas sustancias, pueden descomponer toxinas dañinas para el organismo”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Rafael Roa.

Los científicos añaden que el material empleado para formular la membrana es el PNIPAM (Poly(N-isopropylacrylamide) (variously abbreviated PNIPA, PNIPAAm, NIPA, PNIPAA or PNIPAm) . Está formado por conexiones de polímeros y altas concentraciones de agua, por lo que posee la misma textura y viscosidad que la gelatina y, además, es sensible a la temperatura. El material desarrollado por los expertos tendría forma esférica y sería ochenta veces más pequeño que la punta de un cabello. “Al calentarlo y en función del líquido que contenga, al material se le abren poros diminutos por los que penetra el producto hasta la zona del organismo afectada. Cuando baja la temperatura, el polímero vuelve a cerrarse y es impenetrable”, detalla Rafael Roa.

Los investigadores explican que el PNIPAM, lleva cuarenta años utilizándose de manera experimental, pero hay pocas aportaciones teóricas que complementen esos estudios. Esta investigación aporta una base sólida de información para el futuro desarrollo de esta membrana.

Con el PNIPAM como base, los investigadores probaron a través de un programa informático distintas combinaciones de moléculas de agua y átomos como el hidrógeno o el carbono para simular las reacciones de la membrana ante distintos estímulos como los cambios de temperatura del cuerpo humano o los compuestos de las medicinas. “La dificultad de estas simulaciones reside en el nivel de detalle, dado que hemos tenido que comprobar átomo a átomo cuál es la combinación más adecuada para que la membrana funcione de la manera deseada. Además, sirven para aplicarlas en ensayos más amplios”, comenta Rafael Roa.

Actualmente, los científicos del Grupo de Investigación para Simulaciones de Materiales en Aplicaciones Energéticas (Research Group for Simulations of Energy Materials) están realizando simulaciones a mayor escala para ampliar los estudios teóricos sobre el PNIPAM y sus aplicaciones como biosensor; es decir, como complemento a las nanopartículas que detectan de manera selectiva sustancias químicas. Una vez desarrollado, podría emplearse en industrias como la alimentaria o la médica, entre otras.

Además, en futuras líneas de investigación los científicos analizarán métodos para degradar las membranas tras ser ingeridas a través de enzimas naturales, de manera que puedan retirarse del organismo de forma segura.

julio 13/2021 (Dicyt)

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Buscan producir leche materna en polvo y prolongar su vida útil

Mar, 07/13/2021 - 00:04

Un proyecto de investigadoras e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Universidad del Chaco Austral (UNCAUS), busca obtener leche materna en polvo a través de procesos tecnológicos que serán aplicados por primera vez en Argentina. Esta propuesta, que fue seleccionada en la convocatoria Ciencia y Tecnología contra el Hambre, permitirá aumentar la vida útil de este valioso recurso hasta por un año, facilitando su almacenamiento y administración para recién nacidos.

El grupo espera obtener hasta 20 000 dosis individuales de leche materna por mes, que serán destinadas a niños que no pueden acceder a ella por distintos motivos, ya sea por enfermedades del aparato digestivo, por contraindicación de lactancia por enfermedad de la madre, así como también para todo aquel paciente pediátrico que cuente con indicación médica o nutricional.

El proyecto recibirá un financiamiento de 17 millones de pesos y se ejecutará en un plazo de doce meses.

Una de las responsables de esta propuesta es la investigadora asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Procesos Tecnológicos Avanzados (INIPTA, CONICET – UNCAUS), Mara Romero, quien resaltó la importancia de esta oportunidad para potenciar los proyectos de extensión e investigación que empezaron a desarrollarse en los últimos años en la UNCAUS para promover la lactancia materna. “Vamos a trabajar con material proveniente de lactarios de hospitales públicos que existen en la provincia del Chaco y, mediante la aplicación de procesos de deshidratación por métodos de liofilización o aspersión, vamos a poder obtener leche materna deshidratada, es decir, en polvo. Eso va a permitir incrementar la vida útil y facilitar su logística de distribución”, destacó.

Actualmente, en la provincia del Chaco existe una red de maternidades con lactarios en los que se obtiene la leche materna a través de donación. Todo el material proveniente de distintas ciudades es derivado al Hospital “Julio C. Perrando”, de la ciudad de Resistencia, para ser sometido a los procesos de control y pasteurización necesarios para su conservación y almacenamiento. Sin embargo, esto presenta diversas dificultades por la logística y conservación, ya que la vida útil de la leche materna cruda es de apenas 12 horas en refrigerador, a una temperatura de cinco grados y debe viajar cientos de kilómetros.

Una vez pasteurizada, puede ser congelada a una temperatura igual o menor a 10 grados bajo cero, por un periodo máximo de seis meses. El proceso de deshidratado que buscan lograr los investigadores podrá prolongar la vida útil de la leche materna hasta por un año, conservando todas sus propiedades nutricionales.

 “Esto va a permitir no solo prolongar su duración, sino facilitar su conservación, que podrá realizarse a temperatura ambiente. Así, podrá ser distribuida en lugares más lejanos o de difícil acceso de nuestra provincia, como por ejemplo los centros de salud de El Impenetrable, porque no será necesario cuidar la cadena de frío para el traslado”, ejemplificó la investigadora responsable del proyecto. Además, resaltó que se trata de una iniciativa sin precedentes a nivel nacional, ya que esta metodología está extendida en otros países —principalmente de Europa—, pero aún no se aplica en Argentina.

Para realizar este proceso, los investigadores comenzarán a trabajar con leche pasteurizada y la clasificarán en tres categorías (leche madura, leche de transición y calostro). Una vez deshidratada, se envasará en frascos estériles en presentación de tres gramos, similares a los viales en los que se almacenan vacunas, y será luego reconstituida con agua estéril para su administración. También está previsto el almacenamiento en presentaciones de 250 y 500 gramos.

Las estimaciones realizadas por el equipo indican que con los 25 litros de leche materna que procesa por mes el Hospital Perrando se podrían obtener hasta 20 000 dosis o envases individuales de leche materna en polvo, lo que sería suficiente para alimentar a más de 100 niños por mes. Cabe señalar que este tipo de producto será destinado prioritariamente a pacientes con mayor grado de prematuridad y que no será desarrollado con fines de comercialización, sino únicamente para su uso a través del sistema público y basado en la donación.

 julio 12/2021 (Dicyt)

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Nuevos caminos para entender mejor la epilepsia

Mar, 07/13/2021 - 00:03

Se estima que en México hay alrededor de dos millones de personas con epilepsia, enfermedad que se caracteriza por episodios breves, no voluntarios, en los cuales la actividad cerebral se descontrola y genera convulsiones en una o más partes del cerebro.

Aunque hay medicamentos que ayudan a controlarla, todavía se desconocen los mecanismos que intervienen en el desarrollo del padecimiento. Esto sirvió como motivante de una tesis doctoral donde se analizó el papel del neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central GABA en el origen de las crisis convulsivas.

El autor, Miguel Serrano Reyes, alumno doctoral del investigador José Bargas Díaz, ambos del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM, busca entender el comportamiento neuronal de quienes sufren convulsiones ocasionadas por la epilepsia. Utiliza técnicas computacionales para entender el mecanismo básico que ocurre en el cerebro de ratones durante la enfermedad.

En particular, realiza análisis de tejido cerebral de un modelo de ratón y analiza cómo ocurren las crisis epileptiformes interictales (IEDs, por sus siglas en inglés), un tipo de descargas eléctricas que ocurren antes o entre las crisis epilépticas, con el objetivo de mejorar los tratamientos.

Los resultados del estudio se publicaron en la revista Neuroscience, y demuestran que el bloqueo farmacológico de la transmisión de GABA provocan periodos de descargas epileptiformes interictales.

Para conocer el papel de este neurotransmisor en las IEDs, Serrano Reyes y sus colegas midieron in vitro la actividad neuronal de la corteza motora de ratones transgénicos donde identificaron distintos tipos neuronales. Estudiaron la actividad de la corteza motora en reposo (cuando no había un estímulo) y durante las IEDs.

Los científicos encontraron que, en reposo, las neuronas actúan de manera funcionalmente estructuradas, se agrupan en ensambles neuronales y presentan secuencias espacio-temporales de manera espontánea. Pero si se bloquea a GABA (principal neurotransmisor inhibidor) el agrupamiento se destruye y se transforma en un macro-ensamble recurrente que puede desencadenar en una crisis convulsiva.

Durante el procedimiento cambiaron la transmisión GABAérgica con químicos que inducen eventos parecidos a los IEDs, y con técnicas de imagenología pudieron visualizar y registrar, de manera simultánea, neuronas con resolución de una sola célula. Además, grabaron células individuales, lo que posibilitó una observación matemática de lo ocurrido durante las IEDs.

Las redes neuronales que se obtuvieron experimentalmente permitieron visualizar alrededor de 70 neuronas de manera simultánea. Los datos se analizaron usando la teoría de grafos (que se emplea para predecir comportamiento). Los grafos han permitido modelar un sistema dinámico (aquellos que se van transformando en el tiempo) de una manera muy sencilla.

En este caso los nodos representan a las neuronas de la corteza motora y los enlaces son conexiones funcionales que hay entre ellas. Las interacciones de las neuronas a su vez forman diferentes grupos que van interactuando entre sí a lo largo del tiempo.

Serrano Reyes explicó que cuando se bloquea la transmisión de GABA los conjuntos neuronales empiezan a moverse hacia un nuevo agrupamiento que se va repitiendo. Este nuevo grupo presenta las características de las IEDs.

La preparación experimental usada ofrece la oportunidad para usarse como bioensayos de distintos fármacos usados comúnmente en el tratamiento de la epilepsia.

Con la implementación de este tipo de algoritmos se espera que el modelo se pueda estandarizar a otros padecimientos motores como la Enfermedad de Parkinson y la Enfermedad de Huntington, lo que permitiría mayor entendimiento de la actividad neuronal.

Con los resultados, Serrano Reyes espera probar diferentes tipos de modelos in vitro que asemejan la epilepsia, para estudiar también la transición que existe de las crisis interictales a través de las crisis que ocurren antes y hacia el momento de la convulsión epiléptica.

 julio 12/2021 (Dicyt)

 

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Hallado un gen implicado en la plasticidad del cerebro cuya alteración afecta al aprendizaje y la memoria

Mar, 07/13/2021 - 00:02

Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado en ratones un nuevo factor protagonista de la plasticidad neural que podría convertirse en una diana farmacológica. El estudio ha identificado el gen Smad2, un mediador de la plasticidad neural, cuya alteración afecta al aprendizaje y la memoria.

Estos hallazgos, publicados en Journal of Neuroscience, revelan una prometedora diana farmacológica en el desarrollo de compuestos que imiten los efectos beneficiosos del ejercicio físico en el organismo, que tiene efectos de mejora de la cognición, ansiolíticos y antidepresivos.

La plasticidad neural es la capacidad del cerebro de adaptar su estructura y su función a las circunstancias cambiantes, tanto del entorno como del medio interno del organismo. Se trata de un proceso crucial para el buen funcionamiento del cerebro y se ve afectado en muchas enfermedades neurológicas.

El gen Smad2 tiene un papel como mediador de la plasticidad neural que se ha revelado determinante para la diferenciación y maduración de las neuronas del hipocampo. Los resultados de este trabajo indican que las alteraciones en su funcionamiento tienen un gran impacto en el aprendizaje y la memoria de los animales.

 “Muchos trabajos en los últimos años han revelado que la ruta de traducción de señal mediada por Smad2 es muy relevante durante el desarrollo prenatal y posnatal del cerebro. En cambio, no se habían publicado trabajos que demostraran claramente el papel de este gen en la plasticidad del cerebro adulto”, explica el investigador del CSIC José Luis Trejo, del Instituto Cajal.

El estudio tomó como punto de partida el análisis de los factores controlados más estrechamente por la actividad física de los sujetos. El trabajo contempla el ejercicio físico de los individuos como paradigma de un estilo de vida capaz de modular la plasticidad neural del cerebro y lo compara con sujetos sedentarios.

“Hemos determinado que los cambios en el cerebro inducidos por el ejercicio están mediados por mecanismos epigenéticos, concretamente la metilación de Smad2”, explica Trejo. “Mediante experimentos de ganancia y pérdida de función de Smad2, hemos descrito cambios en el tamaño del árbol dendrítico de las neuronas en las que se modifica la expresión del gen, así como en la proliferación y la diferenciación de las nuevas neuronas que nacen en hipocampo adulto, lo que se conoce como neurogénesis adulta, que participa en el aprendizaje y la memoria, entre otras funciones”, añade.

Estos cambios en el cerebro sucedieron al mismo tiempo que se apreciaban modificaciones sustanciales en la capacidad de aprendizaje y en la memoria del ratón.

Estos hallazgos revelan una prometedora diana farmacológica en el desarrollo de compuestos que imiten los efectos del ejercicio físico en el organismo, que tiene efectos pro cognitivos, ansiolíticos y antidepresivos. “Este aspecto es crucial para las terapias contra alteraciones de la memoria hipocampal y su control neurogénico”, concluye el investigador.

Este estudio es resultado de la colaboración del Instituto Cajal del CSIC, la Universidad de Sevilla, y el Instituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB- CSIC).

julio 12/2021 (Dicyt)

Referencia:

Gradari S., Herrera A., Tezanos P., Fontán-Lozano A., Pons S., Trejo J.L.: The role of Smad2 in adult neuroplasticity as seen through hippocampal-dependent spatial learning/memory and neurogenesis. Journal of Neuroscience 1 July 2021, JN-RM-2619-20; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.2619-20.2021

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La COVID-19 deja una oleada de trastornos de salud mental en niños y niñas

Mar, 07/13/2021 - 00:01

En los últimos meses, en España se han registrado el doble de urgencias psiquiátricas infantiles, trastornos de conducta alimentaria, casos de ansiedad, depresión y autolesiones e intentos de suicidio adolescente. Los expertos alertan de esta situación y prevén consecuencias a medio plazo. Todo empezó durante el confinamiento.

La herencia de la COVID-19 resulta incalculable a día de hoy. A las complicaciones físicas de la enfermedad y los efectos económicos que ha supuesto la pandemia, hay que sumarle las secuelas psicosociales, especialmente en la población infantil y juvenil. Durante el II Congreso Digital de la Asociación Española de Pediatría (AEP), celebrado el pasado mes de junio, los especialistas alertaron sobre cómo este impacto empieza a saturar las consultas.

Se han duplicado las urgencias psiquiátricas infantiles, los trastornos de conducta alimentaria, que son cada vez más graves, los casos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, depresión y las autolesiones e intentos de suicidio en adolescentes. También se ha incrementado la violencia sobre los menores, el maltrato y los abusos; y se ha disparado el consumo de pantallas en niños y jóvenes.

“Desde el otoño del 2020 se ha ido detectando un aumento de problemas relacionados con la salud mental en los menores”, explica  Gemma Ochando Perales, pediatra especializada en Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia en el Hospital Universitario y Politécnico la Fe  (Valencia). “Las cifras han ido aumentando en los últimos meses en una ‘oleada’ de trastornos de salud mental en esta población”.

Si bien este torrente de casos está siendo más tardío a la afectación física, supone una respuesta a ese estrés mantenido en el tiempo, por lo que se espera que pueda aumentar en los próximos meses. “Los servicios de atención de salud mental en niños y adolescentes están desbordados; se atienden los problemas más graves, pero pueden dejar de verse los más leves”, subraya.

Ochando apunta cómo “los pediatras están recibiendo en consultas y en sus salas de ingreso hospitalario a pacientes con trastornos que ingresan en dichas unidades por falta de espacio en zonas específicas de salud mental”.

En el apartado sobre la infancia, la encuesta del CIS sobre los efectos psicológicos de la pandemia muestra que el 52,2 % de los padres que han convivido con sus hijos menores ha percibido cambios en su forma de ser. El 72,7 % de ellos asegura que estos han mostrado ‘cambios de humor’ y un 30,4 % ‘cambios en el sueño’.

Un colectivo silenciosamente vulnerable

La infancia, y de forma especial la adolescencia, son etapas especialmente vulnerables debido a los múltiples cambios que tienen lugar en periodos de tiempo cortos. De hecho, casi la mitad de los trastornos mentales de la edad adulta se desarrollan antes de los 18 años.

Sin embargo, al comienzo no se pensó en ellos como el colectivo más frágil. Efectivamente, los menores presentaron menor frecuencia de contagio que los adultos, y aquellos que se contagiaron fueron asintomáticos en su mayoría.

Un artículo realizado por especialistas españoles e italianos en 1 143 menores de ambos países encontró que un 89 % tenía alteraciones conductuales y emocionales como dificultad de concentración, aburrimiento, irritabilidad, inquietud, nerviosismo, preocupación, soledad o malestar

“Pero poco a poco se fueron alterando las rutinas de horarios, de sueño o de actividad física, cultural o deportiva, así como los patrones de alimentación. Esto se sumó a las noticias inquietantes, a la incertidumbre por el futuro, a los contagios intrafamiliares con pérdidas de contacto o de familiares queridos, los problemas laborales de los padres o a la adversidad económica en muchas familias”, puntualiza Ochando.

Todas estas situaciones han sido motivo de estrés crónico, una situación que puede desencadenar psicopatología en niños y adolescentes. Un artículo publicado en 2020, realizado por especialistas españoles e italianos en 1 143 menores de ambos países, encontró que un 89 % de ellos tenía alteraciones conductuales y emocionales como dificultad de concentración, aburrimiento, irritabilidad, inquietud, nerviosismo, preocupación, soledad o malestar.

De manera muy similar concluye un estudio publicado recientemente en JAMA Network Open, realizado en Austria a más de 3 000 adolescentes. Los resultados indican una alta prevalencia de trastornos mentales un año después del inicio de la pandemia. Así, los síntomas depresivos, de ansiedad, insomnio y trastornos de la alimentación fueron significativamente más altos en 2021 que antes y al principio de la COVID-19. Y aproximadamente un tercio de los adolescentes informó de pensamientos suicidas.

Es importante destacar que, antes de la pandemia, ya se manejaban datos preocupantes: el 10 % de los niños menores de 12 años y el 20 % de los adolescentes desarrollan en algún momento algún tipo de trastorno mental.

Además, “el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes entre 15 y 29 años y su principal desencadenante es la depresión, en especial cuando no se diagnostica y no se trata”, afirma Azucena Díez, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la AEP.

Los efectos del encierro

En un principio, el confinamiento pudo llegar a ser vivido como una aventura en la que los niños agradecían no ir al colegio o pasar más tiempo con sus padres, y los adolescentes se sentían más libres para consumir más horas en internet. No obstante, “pronto comenzaron a aparecer apatía, inquietud, aburrimiento, dificultades de concentración, insomnio o miedos excesivos”, relata Gemma Ochando. “Es más, uno de cada cuatro niños que ha sufrido aislamiento por la COVID-19 posee síntomas depresivos y ansiedad”.

En un artículo publicado el pasado mes en la revista Scientific Reports,  dos investigadores de la Universidad de Burgos (UBU), sostienen que la situación de encierro estricto de los niños y adolescentes ya revela, a partir de los 8 o 10 días, consecuencias significativas en la salud mental de ambos, aunque todavía no se conoce el efecto a largo plazo.

Según los autores, parece que las consecuencias del encierro en los niños se dan sobre todo en el área afectiva, lo que se refleja también en su comportamiento: problemas de conducta rebelde, de control de la ira y de regulación emocional en mayor medida.

La situación de encierro estricto de los niños y adolescentes ya revela, a partir de los 8 o 10 días, consecuencias significativas en la salud mental de ambos, aunque todavía no se conoce el efecto a largo plazo

Otro estudio español, en el que han participado más de mil adultos de las provincias de Madrid y Barcelona, ha evaluado los factores asociados a la aparición de depresión e ideación suicida durante el confinamiento domiciliario que tuvo lugar durante la primera ola de la pandemia.

Liderado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM),  el trabajo publicado Epidemiology and Psychiatric Sciences confirma que las personas más jóvenes y aquellas que se sentían solas antes de la pandemia mostraron un mayor riesgo de sufrir depresión durante el encierro.

“Este es un momento clave para evitar que las dificultades psicológicas se hagan crónicas, dando lugar a psicopatologías más graves. Debemos recordar que los niños de hoy serán los adultos de mañana”, insiste Azucena Díez. Y no olvidar la prevención en una etapa tan sensible como es la infancia, especialmente desde las consultas de Atención Primaria.

Consejos para cuidar la salud mental de los más jóvenes:

Gemma Ochando, miembro de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría (SPI-AEP), expone las recomendaciones para reducir el impacto psicológico de la pandemia en niños y adolescentes:

– Mejorar los sistemas de coordinación entre Atención Primaria y Salud Mental para optimizar la accesibilidad, potenciar la telemedicina y facilitar la incorporación de psicólogos en los centros de salud.

– Implementar programas de promoción de la salud mental (prevención, detección temprana y lucha en contra del estigma de la enfermedad).

– Promover la incorporación completa a las aulas.

– Fomentar actividades de ocio, cultura y deporte.

– Agilizar la vacunación a los adolescentes y niños para conseguir un estilo de vida normalizado.

– Reconocer oficialmente la especialidad de Psiquiatría del niño y del adolescente, de manera que los profesionales que atiendan a este colectivo estén formados en dicha especialidad.

– Aumentar el número de especialistas en psiquiatría de niños y adolescentes.

julio 12/2021 (SINC)

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La próxima epidemia de gripe podría empezar antes y ser más grave y duradera

Lun, 07/12/2021 - 00:06

Los confinamientos, la distancia de seguridad y el uso generalizado de mascarillas han permitido cortar, en buena medida, la cadena de transmisión del SARS-CoV-2. Pero no solo de este coronavirus causante de la mayor pandemia en el último siglo. Los virus estacionales, como la gripe o el virus respiratorio sincitial –causa común de bronquiolitis en niños-, han pasado prácticamente desapercibidos esta temporada. Una situación inédita que plantea serias dudas a los expertos. Y es que escenario, lejos de ser beneficioso, podría traer problemas en el futuro.

¿Qué puede pasar en la próxima epidemia de gripe?

Expertos del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, los hospitales Clínico Universitario y Río Hortega y la Universidad de Valladolid tratan de responder a esta pregunta y plantean una hipótesis al respecto en un artículo científico publicado en la revista Vaccines. Además, proponen algunas medidas que pueden paliar los efectos colaterales negativos que la COVID-19 puede tener sobre la gripe.

 “Todo se está centrando en la COVID-19 y nos estamos olvidando de otras enfermedades importantes, y la gripe es una de ellas”, advierte en declaraciones a Dicyt, Iván Sanz Muñoz, responsable científico y de vigilancia virológica del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, quien recuerda que esta epidemia estacional característica de los meses más fríos origina cerca de cinco millones de hospitalizaciones y 650 000 muertes cada año en todo el mundo.

Fiebre, dolores musculares y articulares, cefalea, tos seca, secreción nasal y un malestar generalizado caracterizan a esta infección que puede llegar a ser grave y que casi todas las personas, en algún momento de su vida, terminan experimentando. Su prevalencia da cuenta de su relevancia: los virus gripales infectan a entre el 15 y el 20 por ciento del total de la población cada temporada. Salvo esta última.

 “Este año no ha habido gripe. En España, aunque posiblemente se haya notificado menos por la pandemia, solo se han detectado siete casos de gripe por PCR a través de los sistemas de vigilancia. En el resto de Europa ha sucedido lo mismo, la gripe ha circulado muy poco y eso va a hacer bajar la inmunidad que cada temporada adquirimos por infectarnos”, apunta el virólogo, quien firma el trabajo junto con otros reconocidos especialistas como Sonia Tamames Gómez, Javier Castrodeza Sanz, José María Eiros Bouza y Raúl Ortiz de Lejarazu.

Aunque las campañas de vacunación frente a la gripe son muy importantes, la inmunidad que se obtiene de forma natural gracias a ese 15-20 por ciento de población que se infecta todas las epidemias es el principal factor de contención del virus. Y esa inmunidad se va a ver resentida en la próxima temporada.

 “Aunque el pasado año se ha vacunado a más gente de la gripe, la vacunación es solo una parte de la protección que establecemos contra el virus. La mayor procede de la gente que se infecta y como este año eso no ha sucedido, la inmunidad, seguro está bajando y la siguiente epidemia puede ser peor en tres aspectos: empezar antes, durar más y ser más grave”, afirma Sanz Muñoz.

Los investigadores se basan en estudios previos para realizar estas predicciones. Estudios que han analizado qué sucede con la gripe en los inviernos con temperaturas templadas, y los resultados son concluyentes: la gripe se contagia menos y la inmunidad se resiente, de forma que en el 72 por ciento de las siguientes epidemias comienzan antes y son más largas y severas.

“En la actualidad nos encontramos ante una situación similar, hemos tenido una temporada en la que apenas ha habido casos y el escenario sería muy equiparable e incluso aumentado, ya que, en los inviernos templados, aunque menos, sigue habiendo contagios”, asevera el experto.

Más vacunas y los niños como población objetivo

De este modo, que la próxima epidemia de gripe pueda ser más dura de lo normal es una posibilidad que debe analizarse con mayor profundidad y abordarse en lo posible para tratar de amortiguar sus efectos sobre la población y sobre el propio sistema sanitario, severamente castigado por la pandemia.

En su artículo, el grupo de expertos plantea algunas medidas que podrían evitar que esto ocurra. “En primer lugar proponemos que se programen campañas de vacunación masiva para la gripe, para ello es necesario que la industria farmacéutica fabrique más vacunas, lo que sería la segunda medida, y la tercera empezar a concienciarnos de vacunar a los niños frente a la gripe, ya que son los mayores transmisores y si les vacunamos a ellos protegemos a las personas de su entorno, que en muchas ocasiones son mayores de 65 años”, concluye el responsable científico del Centro Nacional de Gripe de Valladolid quien subraya que, ante todo, es necesario ser precavidos y aplicar a la gripe las lecciones aprendidas con la pandemia.

julio 11/2021 (Dicyt)

Referencia

Sanz-Muñoz, I., Tamames-Gómez, S., Castrodeza-Sanz, J., Eiros-Bouza, J. M., & de Lejarazu-Leonardo, R. O. (2021). Social Distancing, Lockdown and the Wide Use of Mask; A Magic Solution or a Double-Edged Sword for Respiratory Viruses Epidemiology?. Vaccines, 9(6), 595.

Nota:

El virus sincitial respiratorio humano, también llamado virus respiratorio sincitial o virus respiratorio sincicial, es un virus de cadena simple de ARN en sentido negativo de la familia de los para mixovirus, la cual incluye virus respiratorios comunes, como los que causan el sarampión y la parotiditis.

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Los microorganismos beneficiosos del parto vaginal pueden restaurarse en las cesáreas

Lun, 07/12/2021 - 00:04

La exposición a la microbiota materna del recién nacido permite restituir los microorganismos beneficiosos en los partos por cesárea. Se necesitan más estudios para comprobar si esto se traduce en una protección frente al riesgo de enfermedades a corto y largo plazo.

Los bebés nacidos por cesárea no están expuestos a los mismos microorganismos que los nacidos por parto vaginal, por lo que no presentan la misma microbiota.

Sin embargo, un estudio liderado en Estados Unidos y donde participan varios centros de investigación de otros países, entre ellos el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), ha probado por primera vez que este conjunto de microbios beneficiosos puede restaurarse mediante la exposición a la microbiota materna justo después del parto.

El estudio se publica en la revista científica Med.

La microbiota humana consiste en miles de millones de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que viven en nuestros cuerpos. Algunos son beneficiosos, y otros dañinos. Las mujeres transmiten estos microorganismos a sus bebés de forma natural en el parto, siendo los primeros colonizadores del intestino y ayudando a desarrollar su sistema inmunitario.

“Alteraciones en la microbiota intestinal en los neonatos durante el primer año de vida se han asociado a un mayor riesgo de desarrollo de enfermedad en el niño y el futuro adulto”, revela María Carmen Collado, investigadora del CSIC que lidera el grupo español en el estudio.

Pero el uso de antibióticos y el parto por cesárea interrumpen esta transmisión de microorganismos, lo que se asocia a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles como obesidad, alergias, asma y diversas patologías metabólicas e inmunes.

“El nacimiento por cesárea, la exposición a antibióticos y una baja lactancia materna están relacionadas con efectos perjudiciales en la microbiota. Por ello, es necesario desarrollar nuevas estrategias para modularla en los primeros momentos de la vida. Este estudio representa un ejemplo claro de una nueva intervención posnatal con efectos durante el primer año de vida”, resume Collado.

El nacimiento por cesárea, la exposición a antibióticos y una baja lactancia materna están relacionadas con efectos perjudiciales en la microbiota.

Esta nueva investigación analizó 177 bebés de cuatro países, entre ellos España, que fueron estudiados durante su primer año de vida. De ellos, 98 nacieron por parto vaginal y 79 por cesárea, 30 de los cuales fueron expuestos a la microbiota materna con una gasa impregnada con microbiota vaginal.

Los resultados muestran que la microbiota de los bebés nacidos por cesárea y expuestos a la materna fue similar a la de los bebés nacidos por vía vaginal. Además, se observó que la microbiota vaginal de las madres en el momento del parto era similar a la de otras partes de sus cuerpos (intestino, boca y piel).

Estudio pionero

Este es el primer gran estudio observacional multicéntrico que prueba cómo restituir la exposición natural a los microorganismos vaginales maternos en los bebés nacidos por cesárea. Además, muestra que esta presentación normaliza el desarrollo de la microbiota durante el primer año de vida.

Los autores se centrarán ahora, los próximos pasos dirigirán en realizar ensayos clínicos aleatorios para determinar si la normalización de la microbiota se traduce en una protección frente al riesgo de enfermedades a corto y largo plazo.

“Necesitamos más investigaciones para determinar qué bacterias protegen contra la obesidad, el asma y las alergias, enfermedades que comparten una inflamación subyacente”, asegura María Gloria Domínguez Bello, profesora en la Universidad Rutgers (Estados Unidos) y autora principal del estudio. “Nuestros resultados apoyan la hipótesis de que la transferencia y adquisición de microbiota materna normaliza el desarrollo del microbioma de los bebés”, concluye.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 15 % de los nacimientos requieren cesárea para evitar riesgos en la vida de la madre o el bebé, pero en países como Brasil, República Dominicana, Irán y China, el parto por cesárea se realiza en más del 70 % de los nacimientos en ciudades. En España, los nacimientos por cesárea se sitúan entre el 25 y el 28 %, es decir, uno de cada cuatro partos, casi el doble de lo recomendado por la OMS.

julio 11/2021 (SINC)

Referencia:

Domínguez-Bello M.G. et al.: Naturalization of the microbiota developmental trajectory of Cesarean-born neonates after vaginal seeding, Med, 2021. https://doi.org/10.1016/j.medj.2021.05.003

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Qué sabemos sobre la duración de las defensas contra el SARS-CoV-2

Lun, 07/12/2021 - 00:03

Las evidencias acumuladas hasta ahora apuntan a que las defensas contra la COVID-19 de las personas que ya lo han superado duran años. Los inmunólogos apuestan porque las vacunas generen una protección igualmente duradera, que se comprobará con el paso del tiempo.

¿Cuánto duran las defensas que genera naturalmente el organismo después de la infección por el SARS-CoV-2? , ¿Cuánto las que induce la vacuna?

La respuesta rápida es: no se sabe todavía. “El corto periodo de relación del SARS-CoV-2 con el ser humano hace que se desconozca aún la duración de la memoria inmune y la inmunidad protectora después de COVID-19 y en respuesta a las vacunas COVID-19”, se afirma en un reciente informe, del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES).

Pero, aunque el conocimiento sólido aún no esté disponible, el esfuerzo de inmunólogos de todo el mundo en año y medio de pandemia empieza a dar sus frutos.

Los primeros trabajos con datos de pacientes casi un año después de la infección apuntan “hacia lo que los inmunólogos defendemos, que la infección por SARS-CoV-2 puede generar en la mayoría de los sujetos una inmunidad protectora por mucho tiempo”, afirma Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI).

Para Manel Juan, jefe de Servicio de Inmunología del Hospital Clínic, lo más probable “mientras no se demuestre lo contrario (y no cabe esperar que sea distinto)”, es que la inmunidad generada por las vacunas sea duradera.

En cuanto a las vacunas, “esperamos que puedan inducir un fenómeno semejante, aunque aún no está demostrado y debe comprobarse”, dice López Hoyos.

También para Manel Juan, jefe de Servicio de Inmunología del Hospital Clínic, lo más probable “mientras no se demuestre lo contrario (y no cabe esperar que sea distinto)”, es que la inmunidad generada por las vacunas sea igualmente duradera.  

El primer obstáculo para alcanzar certezas en este punto es —ya se ha dicho— nuestro escaso tiempo de convivencia con el SARS-CoV-2. Pero hay más desafíos, relacionados con la propia complejidad de la respuesta inmunitaria humana.

Memoria inmunitaria

La respuesta defensiva humana tiene muchos actores, cada uno con funciones específicas. Para evaluar su duración una vez superada la infección los inmunólogos se centran en la inmunidad llamada adquirida o adaptativa, que permite el desarrollo de la memoria inmunitaria: el sistema recuerda los patógenos a los que se ha enfrentado y ante una nueva amenaza de infección genera rápidamente las armas específicas para neutralizarlos -por ejemplo, los llamados anticuerpos neutralizantes. 

Entre los agentes responsables de la memoria inmunitaria están los anticuerpos, producidos por los linfocitos B; los linfocitos T cooperadores, o T-helper; los linfocitos T citotóxicos; y otras células que adquieren su especificidad a través de los anticuerpos.

Grandes diferencias entre individuos

Al desafío que supone analizar el comportamiento de cada uno de estos elementos se suma el hecho de que la respuesta inmunitaria varía mucho de una persona a otra. Esto, según se ha observado, es especialmente acusado en el caso del nuevo coronavirus.

“La característica definitoria de la memoria inmune de la COVID-19 es la heterogeneidad”, señala el informe del CCAES. “Los distintos compartimentos de la respuesta inmune, los anticuerpos específicos frente al virus, las células B de memoria, las células T CD4 + de memoria y las células T CD8 + de memoria, presentan patrones diferentes en los distintos individuos y a lo largo del tiempo”.

Aun así, varios estudios, han evaluado ya la memoria de los linfocitos T y B a los seis meses o más después de la infección. “Al evaluar específicamente las células T a los seis meses después de la infección en 95 sujetos, un estudio encontró células TCD4 + de memoria en el 90 % de los casos y células TCD8 + de memoria en el 70 % de los casos “, añade el informe.

A largo plazo

Otros trabajos, hallan resultados similares. La evidencia, en conjunto, apunta a que las células B de memoria incluso aumentan con el tiempo. Medio año después de la infección estas células no solo han crecido en número, sino que experimentan “una maduración por afinidad y expresaron anticuerpos neutralizantes de mayor potencia”, resume el documento del CCAES.

En mayo, otra publicación en Nature, también concluía que la inmunidad a largo plazo es una realidad. El estudio, con 88 personas, concluye que incluso las que han superado la infección con síntomas leves generan defensas “robustas duraderas”. 

Adaptarse a cambios en el virus

“Esto es lo habitual en todas las infecciones exitosas, donde la respuesta inmunitaria puede eliminar al patógeno”, explica Manel Juan. “Cuando el patógeno desaparece, la cantidad de anticuerpos disminuye, pero no la memoria inmunitaria. Esta memoria permite incluso adaptar la respuesta a variantes del patógeno que inicialmente no sean del todo reconocidas por el sistema inmunitario. Por esta característica, el sistema inmune específico también se llama adaptativo”.

El reciente trabajo en Nature describe por primera vez la presencia de las llamadas “células plasmáticas en médula ósea de larga vida” (Bone Marrow Long Lived Plasma Cells) tras la infección del SARS-CoV-2, también a los 11 meses de la infección.

Células productoras de anticuerpos neutralizantes

Como explica Marcos López Hoyos, “son células que se producen tras la primo infección, son productoras de anticuerpos neutralizantes y con gran capacidad protectora frente al virus, que anidan en médula ósea y que, aunque hasta ahora se han detectado once meses después, es muy probable que sobrevivan durante años y quizás toda la vida”, añade.

Para Juan, estos resultados “como siempre, necesitan la confirmación real, que es esperar años. Pero sí que son muy consistentes y debe considerarse así hasta que no se demuestre lo contrario. Sería una gran sorpresa científica que hubiera al final un comportamiento distinto con una duración por debajo de décadas”.

De la misma manera concluye el informe del CCAES: “A la espera de nuevos estudios, con los datos disponibles hasta ahora, es probable que la memoria de las células T, la memoria de las células B y los anticuerpos persistan durante años en la mayoría de las personas infectadas por el SARS-CoV-2”.

Este artículo se publicó originalmente en  Voces expertas, una sección coordinada por SINC en la web de la estrategia de vacunación española vacunacovid.gob.es.

julio 11/2021 (SINC)

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Primera inyección en sangre humana del editor genético CRISPR para tratar una enfermedad rara y mortal

Lun, 07/12/2021 - 00:02

Un ensayo clínico pionero utiliza las tijeras moleculares contra la amiloidosis por transtiretina, una dolencia letal. La herramienta se aplica directamente en el torrente sanguíneo de pacientes y podría viajar por todo el cuerpo. Lograr una terapia de edición genética eficaz permitiría actuar una sola vez para toda la vida.

El desarrollo de las herramientas basadas en CRISPR para editar el genoma les sirvió a las investigadoras:  Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier para ganar el Premio Nobel de Química en 2020.

Menos de un año después, se acaban de dar a conocer los primeros datos de un ensayo clínico que está usando esa misma tecnología para tratar una enfermedad rara y mortal inactivando el gen responsable.

Con un añadido decisivo: por primera vez se ha usado inyectando la herramienta directamente en la sangre de los pacientes, lo que hace que pueda viajar por todo su cuerpo.

Por primera vez se ha inyectado CRISPR directamente en la sangre de los pacientes, lo que hace que pueda viajar por todo su cuerpo.

Los resultados son iniciales pero prometedores. Se presentaron conjuntamente en la revista New England Journal of Medicine  y en la reunión internacional de la Sociedad de Nervio Periférico.

Según Luis Querol, neurólogo en el Hospital Sant Pau de Barcelona y codirector del programa científico de la reunión, “fue la presentación estrella del congreso. Causó muchísima expectación, pero también cautela”.

Un tratamiento para toda la vida

La enfermedad en cuestión recibe el nombre de amiloidosis por transtiretina. Se produce por la acumulación de una proteína mal plegada que se va acumulando en diferentes lugares, como los nervios y el corazón. Y aunque su evolución es variable, la mayor parte de los pacientes muere entre 2 y 17 años después de recibir el diagnóstico.

Desde hace unos pocos años, sin embargo, existen tratamientos eficaces. “Su aparición fue un hito”, describe Querol, “pero también tienen inconvenientes. Algunos tienen efectos secundarios. Y en ciertos casos implican tener que administrarlos en el hospital de por vida cada tres semanas, preparando a los pacientes con corticoides cada una de esas veces”. Un tratamiento eficaz de edición genética implicaría actuar una sola vez para toda la vida.

La enfermedad escogida, amiloidosis por transtiretina, es un gran modelo de prueba: depende de un solo gen, la proteína que la causa no es esencial para la vida y solo afecta al metabolismo de la vitamina A y de la tiroides

“Hasta ahora, los ensayos clínicos con CRISPR se han hecho modificando células en el laboratorio para corregir ciertas formas de anemia  y para tratar algunos tipos de cáncer mediante inmunoterapia”, explica Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, presidente del Comité de Ética de esa misma institución y uno de los referentes sobre esta técnica en España. “También se ha probado para tratar un tipo de ceguera, la amaurosis congénita de Leber. Pero el ojo es un órgano muy especial que está muy aislado del resto del cuerpo. Inyectar la herramienta directamente en la sangre es otro cantar”.

La enfermedad escogida es un gran modelo de prueba. Por muchas razones, es una piedra de toque ideal y seguramente por eso la escogieron los investigadores. Para empezar, depende de un solo gen. Además, la proteína que la causa no es esencial para la vida y solo afecta al metabolismo de la vitamina A y de la tiroides.

“En principio, con dar suplementos de la vitamina y vigilar la función tiroidea es suficiente”, explica Querol. “Eso es lo que hacemos con los tratamientos actuales”. Y hay una ventaja añadida: el 99 % de la proteína se produce en el hígado. Si se consigue dirigir la herramienta allí, se aumenta la eficacia limitando los posibles efectos secundarios. Eso es lo que han hecho.

Una reducción casi total… con reservas

La herramienta de edición se compone básicamente de dos elementos: un fragmento de ARN que sirve de guía hacia el gen objetivo y una proteína —llamada cas9— que actúa de tijera y que lo corta, inactivándolo.

Los investigadores han reunido varias técnicas en su ensayo. Por un lado han codificado la proteína también en forma de ARN, como algunas de las vacunas contra la covid. Por otro, han rodeado la herramienta de una envoltura especial diseñada para ser recogida por ciertas proteínas de la sangre que, en su inmensa mayoría, terminan en el hígado. Los resultados parecen prometedores.

“Ya lo habían probado con ratones y con primates no humanos, que es como debe hacerse”, explica Montoliu. “Ahora detallan bien esto último, confirmando que lo conseguido parece durar a largo plazo. Y dan los primeros datos en humanos”.

De momento solo han pasado 28 días desde el tratamiento. Necesitaremos al menos tres meses y seguramente seis para saber si clínicamente es eficaz y se ve una mejoría, explica Luis Querol, neurólogo en el Hospital Sant Pau de Barcelona.

Son solo seis pacientes de entre 46 y 64 años que se han repartido para recibir dos dosis diferentes, ambas todavía bajas. Sin embargo, a la dosis más elevada, la cantidad de proteína disminuía de media un 87 %. “Esa reducción es igual o incluso mayor que con los tratamientos actuales”, confirma Querol. “Y seguramente más estable”. Los efectos secundarios parecen escasos y leves.

Sin embargo, todavía existen reservas y aspectos a confirmar. “De momento solo han pasado 28 días desde el tratamiento”, explica Querol. “Necesitaremos al menos tres meses y seguramente seis para saber si clínicamente es eficaz y se ve una mejoría. En el congreso se recibió como un hito tecnológico, pero médicamente ya había tratamientos eficaces. Y se plantearon preguntas sobre la seguridad”.

Uno de los problemas que puede dar el uso de CRISPR son los efectos llamados off-target. Estas son mutaciones no deseadas, consecuencia de que podrían producirse cortes en otras zonas del ADN. También podrían darse fallos de corrección en la región deseada tras el corte. Según Montoliu, “los estudios de seguridad que han hecho previamente son los apropiados. Las tasas de error no parecen mayores que las que ocurren normalmente en nuestras células de forma cotidiana”. Los investigadores consideran que el riesgo es bajo, pero reconocen que los voluntarios van a pasar revisiones periódicas durante mucho tiempo.

 Cuidado con los mensajes triunfalistas

Otra cuestión que saltó en el congreso fue la posibilidad de que se alteraran los gametos, las células sexuales.

Aunque hay formas hereditarias de la enfermedad, muchas no lo son. Si se inactivara el gen en ellas, la alteración artificial podría pasar a los descendientes. Y aunque el diseño está hecho para que la mayor parte del tratamiento haga su papel en el hígado, no se ha estudiado cuánto puede escapar de él. “Creo que la probabilidad de que suceda es baja”, afirma Montoliu, “pero desde luego no es imposible. Eso es algo que habrá que estudiar en modelos animales”.

Este es un primer paso fundamental para poder inactivar, reparar o reemplazar cualquier gen que cause una enfermedad, en cualquier parte del cuerpo, expreso, Jennifer Doudna.

La promotora del ensayo es la compañía Intellia, que se ha asociado con la farmacéutica Regeneron. Jennifer Doudna es cofundadora de la primera, cuyas acciones en los días posteriores al anuncio y la publicación subieron cerca de un 70 %. Tradicionalmente cauta, sus declaraciones a la revista Science son particularmente entusiastas: “Este es un primer paso fundamental para poder inactivar, reparar o reemplazar cualquier gen que cause una enfermedad, en cualquier parte del cuerpo».

Para Montoliu, ese mensaje “no está justificado con los datos actuales”. Actuar sobre otros lugares del cuerpo puede implicar diseños específicos que todavía no se han probado. Además, “hasta ahora lo que hemos aprovechado de CRISPR es su capacidad para inactivar genes, que es justo para lo que evolucionó la herramienta en las bacterias y en las arqueas, para defenderse de los virus que las amenazan cortando su ADN. Corregir los genes es más complicado y es algo que todavía no tenemos controlado”.

“Los resultados de este ensayo son desde luego prometedores, pero tampoco aquí hay que echar aún las campanas al vuelo”, añade. “Necesitamos ver su efecto en más pacientes y necesitamos seguir a estos pacientes durante más tiempo. Y eso es lo que se va a hacer”.

julio 11/2021 (SINC)

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