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Método clínico, una herramienta en el diagnóstico de afecciones orgánicas producidas por las toxicomanías.

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RESUMEN:

Las numerosas enfermedades orgánicas secundarias al consumo excesivo de drogas de abuso y las que son exacerbadas o descompensadas por las mismas, hacen que cualquier especialidad de la Medicina tenga que atender a un paciente con una enfermedad secundaria a consumo perjudicial de estas drogas.
 
En este trabajo se analizan algunos aspectos del método clínico en relación con las afecciones clínicas producidas por el uso y abuso de drogas de abuso, se analizan las presentaciones clínicas en los cuadros de intoxicación aguda así como los signos físicos que se presentan en estos pacientes durante el consumo agudo y crónico de estas drogas. Como conclusiones se define que en el diagnostico del consumo adictivo se requiere una correcta aplicación del método clínico y un nivel adecuado de competencia y desempeño profesional.
 
Palabras claves: toxicomanías, drogas de abuso, afecciones orgánicas, tóxico -síndromes, intoxicación crónica por drogas de abuso.

 Título:Método clínico, una herramienta en el diagnóstico de afecciones  orgánicas producidas por las toxicomanías.

Autor: Dr. Rafael Frías Pita. Especialista de Segundo Grado de Medicina Interna. Profesor auxiliar. Máster en Urgencias Médicas. Investigador Agregado.

 

INTRODUCCIÓN

El método clínico o proceso diagnóstico en la práctica clínica comprende un grupo de pasos ordenados que todo médico debe aplicar en la búsqueda del diagnóstico de los problemas de salud de sus pacientes, y que consisten en el interrogatorio o anamnesis para conocer las quejas o síntomas que presentan; el examen físico, en busca de determinados signos por medio de la exploración corporal para después agrupar, relacionar, combinar e integrar los síntomas y signos encontrados y poder establecer las hipótesis diagnósticas presuntivas que expliquen el problema de salud del enfermo; así como la comprobación de estas hipótesis a través de exámenes complementarios o por la evolución del paciente.1
 
El médico siempre debe incluir el abuso de drogas en el diagnostico diferencial de cualquier paciente. El tipo de abuso que implica las mayores dificultades es el del adulto, cuyo consumo de sustancias se descubre de manera accidental durante un examen físico sistemático o el tratamiento de un trastorno independiente. En forma invariable, la persona niega que el abuso de drogas o alcohol sea un problema.2
 
Otro aspecto a tener en cuenta en el diagnóstico de los pacientes que consumen drogas de abuso son las dificultades que se presentan a la hora de la evaluación de estos pacientes, como son el policonsumo de distintas sustancias, la posibilidad de adulteración con otras sustancias tóxicas ,ausencia de pruebas especificas para diagnosticar intoxicación aguda , dosificaciones no cuantificables, la negación por parte del paciente de su consumo, los estados de intoxicación aguda con cuadros agudos de toma de conciencia, incapaces de brindar una información acertada sobre sus síntomas ;por lo que la anamnesis, la información que se recoge de los acompañantes y la exploración clínica son fundamentales , de ahí la importancia del empleo del método clínico.3
 
El abuso de drogas es considerada como una enfermedad multisistémica con complicaciones potenciales que involucran a muchos órganos diferentes, a veces sincrónicamente. La naturaleza de las complicaciones depende del fármaco particular, su forma de administración, y las impurezas contenidas dentro de ella. Esto requiere un alto grado de sospecha por parte del médico, lo que el abuso de drogas debe ser considerado en cualquier enfermedad inexplicable, especialmente en los jóvenes.2
 

El objetivo del presente es caracterizar los principales trastornos relacionados con el consumo de drogas de abuso que sea de utilidad a los profesionales que se enfrentan al dilema de la atención de estos pacientes.

 MÉTODO

 Se utilizó  como gestor bibliográfico Mendeley , se importaron trabajos a través de este gestor, de Pubmed. Google, Medline, Medscape para acceder a artículos fundamentalmente de los últimos 5 años, que respondieran al tema. Se utilizaron descriptores como tóxico-sindromes; toxicomanias, afecciones clínicas agudas y crónicas producidas por drogas de abuso, intoxicación por drogas de abuso.
 
Se realiza un análisis e integración de la información sobre la importancia del método clínico para el diagnostico de las afecciones orgánicas asociadas al consumo de drogas de abuso. Quedan expresamente excluidos del ámbito de esta exposición los efectos psiquiátricos producidos por estas drogas.

 

DESARROLLO 

Como sistemática del presente trabajo, presentamos en su inicio los cuadros de intoxicación aguda relacionados con el consumo de drogas, los cuales se dividen en varios tóxico-síndromes que a continuación se relacionan y que debemos conocer por su importancia para un diagnostico temprano.

 
Existe un grupo con predominio de clínica por estimulación del SNC, las cuales obedecen al consumo de drogas estimulantes como la cocaína; anfetaminas; MDMA (éxtasis); cafeína y ketamina, entre otras, caracterizadas clínicamente por taquicardia, taquipnea, hipertensión arterial, incremento de la temperatura corporal, agitación psicomotriz , agresividad y ansiedad.3
 
Con predominio de depresión del SNC, están incluidas las drogas como el alcohol, benzodiacepinas, barbitúricos, cannabis, los opiáceos, entre otras drogas, caracterizadas clínicamente por disminución del nivel de conciencia con cuadros de confusión, estupor, coma, caracterizados por hipotensión arterial, hipotonía muscular, bradicardia e hipotermia.3
 
Y por último otro grupo que esta conformado por paciente que consumen drogas, con efecto psicodélicos sobre el SNC, como MDMA(éxtasis); 3,4-metilendioxianfetamina (MDA); Dietilamida de ácido lisérgico (LSD); Hongos ; Cannabis; Feniletilaminas de síntesis, ect , donde predomina el cuadro clínico de despersonalización , miedo, ansiedad, sensación de muerte inminente, desrealización,  y alucinaciones visuales .3
 
Importancia del método clínico en el diagnóstico de las enfermedades producidas por drogas de abuso:
 Los hallazgos físicos están relacionados con la adicción específica y muchas veces son producto del uso repetido de la sustancia o la conducta que es el foco de la adicción. Estos pacientes como antecedentes personales presentan desorden de personalidad antisocial, generalmente emergen de familias con problemas sociales, antecedentes de estar recluidos aunque se conoce que el consumo de drogas afecta a cualquier ser humano, independiente de su edad, raza, status social o profesión.4
 
En el examen físico general, se observa que estos pacientes lucen mas viejos para la edad que tienen, presentan una fascie de abatimiento y una apariencia de desgaste e hinchazón. Los consumidores de marihuana poseen una apariencia vacía y vidriosa en los ojos, una exagerada bolsa bajo los ojos y la presencia de hiperemia conjuntival debida a la vasodilatación que produce la droga.4
 
En el consumo crónico de alcohol se puede observar una masculinización de las características físicas faciales en la mujer mientras que en los hombres la feminización se manifiesta de por sí en la ginecomastia, atrofia testicular y pérdida del tono del músculo estriado y pelo corporal.4
 
Al examen físico general, la piel es el tejido más evidentemente afectado por la adicción a drogas por vía intravenosa. Un amplio espectro de complicaciones cutáneas puede ocurrir, estas incluyen las complicaciones agudas o tardías locales, reacciones de hipersensibilidad, manifestaciones cutáneas de infecciones sistémicas o convertirse en el sitio de infecciones toxigénicas.5
 
Todos los usuarios de drogas intravenosas tienen efectos adversos cutáneos durante su adicción. Estas complicaciones dependen principalmente de la droga, la dosis inyectada, el lugar de la inyección y la presencia de agentes infecciosos.6
 
La droga más comúnmente inyectada es la heroína, pero anfetaminas, buprenorfina, benzodiacepinas, barbitúricos, cocaína y metanfetamina también se inyectan. Su uso causa problemas médicos mediante la introducción de patógenos y otros contaminantes en el cuerpo a través de agujas compartidas y una falta de técnicas de preparación e inyección estériles.6
 
Los abscesos relacionados con el consumo de drogas son las manifestaciones cutáneas más comunes entre los usuarios de drogas inyectables, a menudo se producen cuando las venas se vuelven menos accesibles. En estos casos, otras técnicas pueden utilizarse para administrar fármacos, tales como la inyección subcutánea o la inyección intramuscular. Los principales factores de riesgo para la formación de abscesos son la inyección subcutánea, el uso de agujas no esterilizadas y la inyección de speedball (una mezcla de cocaína y heroína)7
 
Sitios de inyección comunes, como las áreas antecubitales, deben ser inspeccionados para detectar inyección reciente. Algunas personas también pueden utilizar los sitios más inusuales para inyección, tales como venas de los pies, manos, ingle, y hasta el cuello. Los adictos pueden seleccionar sitios de punción mas peligrosos a medida que las venas se esclerosan.6
 
En el caso de los opiáceos están presentes en la piel abscesos que supuran usualmente, junto a infinitas cicatrices que han curado, que son el resultado de inyecciones subcutáneas. La inyección repetida de heroína da lugar a la existencia de marcas de venopunción en los trayectos venosos, escaras, cicatrices hiperpigmentadas y edemas en las extremidades por esclerosis de los vasos linfáticos. En otras ocasiones son reacciones alérgicas agudas en forma de urticaria que afectan de forma parcial o total a la superficie corporal y se relacionan con las sustancias adulterantes de la heroína.4
 
Se pueden observan lesiones en la piel como cicatrices de peleas, caídas, autolesiones, cicatrices curadas de intentos suicidas anteriores como son los cortes en las muñecas y otras formas de automutilación con mas frecuencia en los antebrazos, manos y proximidad de los muslos, asociada generalmente con un desorden fronterizo de la personalidad o producidas bajo el efecto del consumo de estas drogas.Otros signo del uso de drogas son los cambios de estilos de ropa para ocultar sitios de las agujas de inyección y enmascarar las lesiones.4
 
En las intoxicaciones por anfetaminas, con frecuencia estos pacientes están inquietos y pueden desarrollar manierismos esterotipados como hurgarse la piel. Las alucinaciones táctiles y visuales de escarabajos o insectos arrastrándose en la piel, un fenómeno conocido como formicación, lleva a estos adictos a infligirse lesiones y provocarse laceraciones en los brazos y otras partes del cuerpo. Algunas personas intoxicadas pueden usar palitos de dientes y las uñas para lastimarse.4
 
Numerosos trabajos han demostrado la relación entre consumo de drogas psicoactivas y la enfermedades infecciosas, con un mayor riesgo de adquisición de VIH; virus de la hepatitis B, virus de la hepatitis C y la tuberculosis, por lo que debe buscarse mediante el examen clínico, la presencia de estas enfermedades 8
 
Cualquier persona es vulnerable a contraer el VIH. Mientras que los usuarios de drogas inyectables se exponen a un riesgo particularmente alto de contraer el VIH/SIDA, cualquier persona bajo la influencia de drogas o de alcohol tiene más probabilidad de contraerlo. Esto incluye a los usuarios de drogas endovenosas que comparten sus jeringuillas o accesorios para el abuso de drogas, así como cualquier persona que tenga relaciones sexuales arriesgadas (Ej., con una variedad de parejas o sin protección) o como parte de una "transacción" sexual que les pueda exponer a la infección (Ej., intercambio del sexo por drogas o dinero).8
 
Con respecto al consumo de drogas por inyección, se estima, que hay 12,7 millones de consumidores de drogas por inyección (margen de variación: 8,9 millones a 22,4 millones). Esa cifra se corresponde con una prevalencia del 0,27% (margen de variación: 0,19% a 0,48%) de la población de entre 15 y 64 años. El hecho de compartir equipos de inyección expone especialmente a quienes se inyectan drogas al VIH y la hepatitis C. Se calcula que una media del 13,1% de esas personas viven con el VIH. En el mundo hay aproximadamente 1,7 millones de consumidores de drogas por inyección que viven con el VIH (margen de variación: 0,9 a 4,8 millones).9
 
Una vez realizado el examen físico general, se realizara la exploración física regional donde se realizará un examen clínico del cráneo y la cara, en busca de traumatismos craneofaciales, heridas, excoriaciones, cicatrices  muy frecuentes en los pacientes que consumen drogas que afectan la conciencia relacionadas directamente con la forma de vida de la población adicta, frecuentemente implicada en accidentes de tráfico, reyertas, heridas por arma blanca o arma de fuego, etc.4
 
La mayoría de las drogas más utilizadas tienen efectos oftalmológicos, ya sea a través de una simple hiperemia conjuntival, por alteración en el tamaño de las pupilas (midriasis-miosis), o bien alteraciones en la calidad de la visión por alteraciones en la retina, nervio óptico, líquidos intraoculares, etc.10
 
Las personas que utilizan las drogas administradas por vía respiratoria se exponen a una variedad de efectos nocivos sobre las vías aéreas y el parénquima pulmonar. Las drogas mayormente empleadas son la marihuana fumada, la cocaína esnifada o fumada, en particular la forma alcaloide denominada crack, y la heroína inhalada y en los sectores mas marginales debe considerarse la inhalación de pegamento y otros solventes orgánicos.11
 
La fuerte inhalación crónica de la cocaína resulta en sinusitis, epistaxis, ulceraciones nasales, y eventualmente perforaciones del tabique nasal, el cual es altamente sensible a la vasoconstricción local que la cocaína por vía nasal produce y a la necrosis isquémica del tabique nasal.11,12
 
La mala salud oral es un problema común entre las personas con dependencia de sustancias. Hay varios mecanismos por lo que las drogas pueden afectar la salud oral que incluye el aumento de la xerostomía, debido a la hiposalivación, la mala alimentación y el cuidado personal que lleva a tasas más altas de la caries dental, la erosión del esmalte, y la enfermedad periodontal.13
 
En un estudio para determinar el estado de salud periodontal entre los adictos a las drogas en Jeddah, Reino de Arabia Saudita se constato que el uso ilícito de drogas, especialmente la heroína y la cocaína, se asocia con formas más graves de periodontitis.13 Es frecuente la presencia de labios quemados por lesiones térmicas inhalando o fumando estas drogas.4
 
En la literatura se ha descrito la boca de metaanfetamina un estado de dientes erosionados o caries severas especialmente de los dientes superiores que se observa en los usuarios crónicos de metanfetamina como consecuencia de la vasoconstricción de la arteria maxilar, xerostomía y falta de higiene.14
 
Al examen físico regional del tórax y el abdomen es conocido los signos de hipertensión portal que se presentan en las hepatopatías crónicas de etiología tóxica. En los alcohólicos son frecuentes las arañas vasculares en la piel del tórax, abdomen, circulación colateral abdominal, hernia umbilical, hepatoesplenomegalia, ictericia y otros signos que aparecen como resultado del uso crónico de estas drogas.15
 
El consumo de alcohol, su abuso y la dependencia son condiciones altamente prevalentes. Enfermedad hepática relacionada con el alcohol puede presentarse clínicamente como esteatosis hepática, esteatohepatitis, hepatitis alcohólica o cirrosis hepática. El abuso de drogas ilícitas puede causar una serie de anomalías en el hígado que van desde trastorno asintomático de pruebas de función hepática a la insuficiencia hepática fulminante.16
 
Dentro de los sistemas más afectado por el consumo de drogas se encuentran los sistemas respiratorio, cardiovascular y neurológico, de ahí la importancia del examen físico por aparatos para un diagnostico de consumo de drogas adictivas.17
 
Es conocida la importante inflamación de las vías aéreas de las drogas que utilizan como puerta de entrada la vía respiratoria, con compromiso de estas; son frecuentes el efecto carcinógeno sobre el aparato respiratorio, las infecciones pulmonares y las neumonías por aspiración además de los cuadros de enfermedades obstructivas crónicas como bronquitis crónica, el broncoespasmo agudo con crisis agudas de asma bronquial y el enfisema pulmonar. 11,18
 
Estimulantes ilícitos, como la cocaína, las anfetaminas y sus derivados como por ejemplo el éxtasis; administradas ya sea inhaladas o por vía endovenosa, pueden resultar en una variedad de lesiones agudas y crónicas en prácticamente todas las partes del tracto respiratorio, lo que conduce potencialmente a morbilidades permanentes, así como consecuencias fatales que incluyena la perforación del tabique nasal, hipertensión pulmonar, neumotórax, neumomediastino, enfermedad pulmonar intersticial, hemorragia alveolar, enfermedad reactiva de las vías aéreas, edema pulmonar, granulomatosis pulmonar, infecciones, aspiración de cuerpos extraños, broncoconstricción, y lesiones térmicas. Los estimulantes absorbidos rápidamente pueden alterar el equilibrio acido-básico del paciente y el sistema nervioso central lo que conduce a un mayor compromiso respiratorio del paciente. 19
 
Los síntomas que se presentan de manera aguda por el consumo de cocaína son tos con expectoración herrumbrosa, dolor torácico, hemoptisis y exacerbación del asma.14 Se puede presentar de forma aguda disnea intensa, tos con hemoptisis, dolor toráxico y cuadro de edema pulmonar no cardiogénico, conocido como pulmón de crack y producido por el uso inhalatorio y endovenosa de la cocaína. 11
 
Por el mecanismo de incremento de la presión intraalveolar causado por la inhalación profunda seguido por una maniobra de Vasalva se pueden producir barotrauma como neumotórax; neumomediastino, neumopericardio o enfisema subcutáneo.20
 
La heroína se puede administrar fumada, esnifada o inyectada. Los efectos son siempre los mismos, pero varía su intensidad y la rapidez de actuación. Estas drogas al igual que la cocaína, anfetamina y marihuana producen broncoespasmo, hiperreatividad bronquial y episodios agudos de asma bronquial.11
 
La depresión respiratoria, debido al efecto de la heroína en los centros respiratorios del cerebro, es un sello distintivo. Sin embargo, la presencia de taquipnea debe impulsar la búsqueda de las complicaciones del uso de la heroína, como la neumonía, edema pulmonar y neumotórax, o un diagnóstico alternativo, como el shock, acidosis, o lesión del SNC. La taquipnea también puede ser vista en las sobredosis de pentazocina o meperidina.21
 
Cualquier fármaco que altere la conciencia, coloca al usuario de drogas en riesgo de neumonía por aspiración, por lo que debe ser examinado las porciones dependientes del pulmón en la posición supina, específicamente los segmentos apical y posterior de los lóbulos superiores y segmentos apicales de los lóbulos inferiores.11
 
En el aparato cardiovascular, aparte de los efectos en los cuadros de intoxicación aguda producidas por las drogas estimulantes como son los cuadros de isquemia miocárdica, vasoespasmo coronario, infarto agudo del miocardio y arritmias deben hacerse énfasis en los efectos crónicos de estas drogas como la hipertensión arterial, la disfunción ventricular aguda y las miocardiopatias .11
 
El perfil más habitual en los signos de isquemia miocárdica, es de pacientes jóvenes, con uso concomitante de estas drogas simpáticomiméticas con el alcohol y tabaco y que no tengan antecedentes de otros factores de riesgo cardiovascular.11
 
La cocaína es una de las drogas de abuso más utilizadas. Dolor en el pecho es el efecto secundario más común que requiere visitas de emergencia después del uso de cocaína. La vasoconstricción y la activación de las plaquetas son los principales efectos de la cocaína en la vasculatura. Los médicos (especialmente los médicos del departamento de emergencia) deben considerar el abuso de sustancias entre el diagnóstico diferencial del dolor torácico en los jóvenes.22, 23
 
En los usuarios de drogas por vía parenteral, existe un riesgo incrementado de presentar endocarditis infecciosa, a predominio de válvulas derechas, como consecuencia de la venopunción, el empleo de materiales adulterantes, el efecto adrenérgico y las propiedades inmunosupresoras de estas drogas.11
 
El diagnóstico de endocarditis infecciosa en los usuarios de drogas intravenosas puede ser difícil y requiere un alto índice de sospecha. Dos tercios de los pacientes no tienen antecedentes de enfermedad cardiaca o soplos al ingreso. Un soplo puede estar ausente en aquellos con enfermedad tricúspide, debido al gradiente de presión relativamente pequeña a través de esta válvula. Las manifestaciones pulmonares pueden ser prominentes en pacientes con infección tricúspide: un tercio tiene dolor torácico pleurítico, y tres cuartos presentan anormalidades radiográficas de tórax.24 Los jóvenes de sexo masculino son los más afectados, y hasta en 80 % de ellos no se evidencian anomalías estructurales macroscópicas en las válvulas cardiacas. El hemicardio derecho se afecta en más de la mitad de los casos con predominio tricuspídeo (60 %), seguido por afección aórtica (25 %) y mitral (20 %), con 5% de enfermedad multivalvular.25
 
Al examen físico del sistema cardiovascular periférico, se puede constatar en los consumidores de drogas intravenosas, el inevitable efecto a largo plazo de la inyección repetida de sustancias contaminadas dado por la inflamación y esclerosis de las venas periféricas, lo que obliga al drogadicto a buscar nuevos puntos de acceso, tales como los grandes vasos del cuello. Una de las complicaciones comunes de esta práctica es el neumotórax, que resulta de la inyección en la vena yugular interna o la vena subclavia y puede estar asociada con laceración del vértice pulmonar.Por punciones arteriales accidentales se pueden provocar disección arterial traumática y oclusión arterial con la consiguiente isquemia aguda.6
 
De vital la importancia la toma de los signos vitales en estos pacientes los que nos permitiría agruparlos en los síndromes tóxicos anteriormente mencionados; son característicos en estos pacientes las aberraciones acompañantes del sistema nervioso autónomo que pueden incluir taquicardia, incremento de la velocidad de respiración, diaforesis y moderadas elevaciones de la temperatura, fasciculaciones de la lengua, temblores, vómitos y el fuerte incremento de los reflejos de los tendones son también comunes.4
 
En el examen físico del aparato neurológico, los pacientes pueden acudir desde estados de alerta hasta estados de coma en sus diferentes estadios. El abuso de drogas simpático-miméticos  está asociado con una variedad de complicaciones neurológicas. La elevación aguda de la tensión arterial; arritmias cardiacas; vasoespasmo cerebral, vasculitis cerebral asociada con el consumo de estas drogas, la embolización debido a endocarditis infecciosa, miocardiopatía dilatada o material extraño inyectado con los diluyentes en condiciones no estériles y contaminantes se han sugerido como posibles mecanismos subyacentes. La rotura de aneurismas y malformaciones arteriovenosas se han detectado hasta en la mitad de los pacientes con ictus hemorrágico debido al abuso de cocaína. Además de accidente cerebrovascular, la cocaína parece provocar cefalea vascular. Las convulsiones precipitadas por el abuso de drogas recreativas son causadas generalmente por intoxicación aguda en contraste con las convulsiones de abstinencia encontradas en sujetos con abuso de alcohol. Se han descrito trastornos del movimiento y la atrofia cerebral que correlacionan con la duración del consumo.26
 
Los médicos deben ser conscientes de los trastornos neurológicos asociados con determinadas drogas ilícitas y debe considerar el consumo de drogas en cualquier paciente con signos y síntomas inexplicables. Un historial de uso de drogas recreativas se debe buscar en cualquier paciente neurológico, independientemente de su edad o nivel socioeconómico.27
 
El alcohol y el abuso de estimulantes representan una causa importante de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular en los adultos jóvenes. Se ha relacionado con un menor riesgo de estas enfermedades, el consumo leve o moderado de alcohol sin embargo el consumo excesivo se asocia con un mayor riesgo de hemorragia intracraneal y miocardiopatía. La cocaína representa la principal causa de complicaciones médicas relacionadas con el consumo de drogas ilegales. La cocaína se ha asociado con el infarto cerebral, hemorragia intracraneal, infarto de miocardio, cardiomiopatía, y arritmias cardíacas. Abuso de anfetaminas se asocia con complicaciones similares a los de la cocaína. Las complicaciones asociadas con el abuso de estimulantes se piensa que es mediado principalmente a través de exceso de catecolaminas, lo que resulta en la hipertensión arterial aguda, vasoespasmo, trombosis y aterosclerosis acelerada.28
 
Otros datos a buscar en el examen físico son la presencia de signos y síntomas de infección del Sistema Nervioso Central, que se puede presentar en pacientes que usan drogas por vía EV, presentado en el contexto de endocarditis a predominio de válvulas izquierdas. Embolias sépticas de vegetaciones valvulares pueden provocar infarto cerebral, absceso cerebral o la formación de un aneurisma micótico.28 
 
Las convulsiones ocurren a menudo en adictos. El mecanismo puede ser indirecto (infección del SNC, trauma cerebral, derrame cerebral, trastorno metabólico) o directo (intoxicación o abstinencia). Estos mecanismos no son mutuamente excluyentes. 29
 
Otros de los sistemas a tener en cuenta, es el sistema osteomioarticular. Las complicaciones musculoesqueléticas del abuso de drogas se presentan en los tejidos blandos, los huesos y las infecciones comunes relacionadas con el uso de drogas intravenosas. La celulitis, complicación frecuente en los sitios de inyección, sobre todo en los usuarios de drogas que han agotado todos los accesos venosos periféricos y recurren a la inyección subcutánea de drogas;la propagación de la infección a tejidos más blandos en forma de piomiositis o fascitis necrotizante y  la presencia de abscesos subcutáneos musculares.5
 
Se debe examinar a los usuarios de drogas endovenosas, la presencia de infecciones osteoarticulares como artritis sépticas y osteomielitis desarrolladas por diseminación contigua de la infección de los tejidos blandos o por siembra hematógena de microorganismos. En el caso de la artritis séptica que complica al uso de drogas endovenosas, es frecuente la participación de articulaciones generalmente no asociadas con artritis séptica como la articulación sacroilíaca, acromioarticular, esternoclavicular, manubrioesternal y sínfisis del pubis.5
 
En los alcohólicos son frecuentes la miopatía alcohólica aguda dado por dolores y calambres en los músculos y extremidades y miopatía crónica de evolución más gradual con predominio de debilidad y atrofia muscular proximal y concomita con evidencias de déficit nutricional como fenómenos neuropáticos periféricos.15
 
En forma general podemos resumir que el consumo habitual de drogas de abuso produce múltiples efectos sobre la salud del individuo, dicha temática debe ser de conocimiento de todos los profesionales y técnicos de la medicina para poder comprender los efectos particulares más sobresalientes de las drogas así como las estructuras orgánicas  y funcionales que intervienen en dicho proceso. 17
 
Conclusiones:
La utilización del método clínico es una herramienta muy útil para el diagnóstico correcto de afecciones clínicas asociadas a las toxicomanías, nos brinda la posibilidad de detectar signos físicos sospechosos del consumo de estas sustancias con el objetivo de prevenir problemas de salud y complicaciones más severas para el individuo afecto. 
 
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